
Se supone que a todos nos debe interesar la conducción económica de nuestro país, pues cuando nuestra economía y finanzas están bien dirigidas, cuando no hay despilfarro de los recursos fiscales ni medidas populistas, cuando hay inversión nacional y foránea, indiscutiblemente el país mejora en desarrollo y crecimiento, que, si son debidamente estimulados, también mejorarán nuestras exportaciones no tradicionales, nuestra balanza comercial y de pagos, pero, sobre todo, habrá más fuentes laborales con reducción significativa del desempleo y aumento de las retribuciones en dirección al también ansiado bienestar general.
Para todo ello, la economía y las finanzas públicas no deben ni pueden estar en piloto automático; se requiere de conducción muy profesional y eficiente. Si bien es verdad que el autor de esta nota no es profesional de la ciencia económica, no es menos cierto que todos los ciudadanos comprometidos con el avance y mejora del Perú requerimos interesarnos, por lo menos, en lo básico de la economía y seguir las enseñanzas de nuestros mejores economistas, sobre todo de quienes han ejercido la cartera de Economía y Finanzas (MEF), entre ellos Luis Miguel Castilla, quien, en reciente columna periodística, nos ilustraba sobre la problemática externa e interna para lograr el desarrollo económico y nuestro crecimiento.
El doctor Castilla recordaba que: “Hoy la economía global vive bajo riesgos geopolíticos, crisis migratorias, polarización política, inseguridad ciudadana y un calentamiento global acelerado.”
También señalaba que, en lo interno, influye negativamente la “fragilidad institucional”, y tiene toda la razón, pues en los últimos años hemos tenido como promedio un presidente por año, vacancias presidenciales ordenadas por el Parlamento y hasta disolución del Congreso.
Sin embargo, frente a lo negativo tenemos inflación más que moderada, precios internacionales de nuestros principales productos de exportación nunca antes vistos, como son el oro, la plata, el cobre y otros minerales, además de tener sin explotar, en cantidades significativas, el litio, tierras raras y otros minerales, tanto metálicos como no metálicos.
Lo que es insólito es que, teniendo tantos inversores mineros en cola desde hace considerable tiempo, se les siga demorando los permisos, licencias y autorizaciones, que harían perder la paciencia hasta a Job y que, por más pretensión de ventana única, lo cierto es que los trámites y gestiones son increíblemente lentos, muchas veces irrazonables, otras repetitivos y muchas otras abusivos. Así no se hace patria, ni tampoco podremos regresar al crecimiento logrado en el Gobierno García II.
Lo que hemos señalado para la minería se repite en otras actividades extractivas y no extractivas, pero que son necesarias para que nuestro país avance y crezca en beneficio de todos los compatriotas.
Hay que recordar que los inversores foráneos también se cansan de esperar los abusivos trámites y pueden irse a invertir a otras latitudes, pues el Perú no es el único país con oportunidades para los empresarios y emprendedores. Hay otros países que hasta les pondrían alfombra roja y banda de músicos. ¡No lo olviden! Y, de una vez, faciliten las inversiones generadoras de trabajo, impuestos y divisas.
(*) Expresidente del Consejo de Ministros.

