
Todo el mundo dice luchar contra la corrupción. Incluso, los propios corruptos. Así son de hipócritas. No hay persona más cínica que un corrupto. Pero ese no es el tema. El tema es que el Estado NO está luchando, de verdad, contra la corrupción. Ese es el tema.
Los expresidentes Toledo, Humala, Vizcarra, Castillo, Boluarte y Jerí, para no ir más atrás en el tiempo, fueron grandes pregoneros de las “manos limpias” y la lucha frontal contra la corrupción. Sin embargo, cada uno resultó más corrupto que el otro.
Lo mismo se puede decir de muchos congresistas, jueces y fiscales, policías y militares, y, para estar a tono con el tema del momento, nuestras “inmaculadas” autoridades electorales, con don Piero Corvetto a la cabeza, el exjefe de la ONPE, nada menos.
Pregunto: ¿acaso ha habido algún cambio de procedimiento o tecnología para contrarrestar la corrupción en los procesos de compras y contrataciones del Estado, donde las coimas van y vienen como Pedro en su casa? No se oye, padre. En cuanto a la meritocracia en el Estado, ¿alguien sabe de alguna disposición que exija la contratación de gerentes públicos de SERVIR, para evitar el clientelismo político, la inoperancia del Estado, la venta de puestos y el maltrato a la ciudadanía?
Una más. En cuanto a la burocratización del aparato estatal, ¿acaso ha habido alguna disposición para frenar el incremento desmedido e indebido de los Contratos Administrativos de Servicios (CAS) y consultorías en el Estado? ¡No nos vengan con cuentos! El Estado NO está luchando contra la corrupción. Nuestras autoridades lo único que hacen es repetir, y repetir, sus famosos estribillos, y punto.
A los hechos me remito. Muchos médicos siguen abandonando los hospitales en horarios de trabajo. Las ventas de puestos en los gobiernos regionales y locales siguen como de costumbre. Las mafias de los brevetes siguen sueltas en plaza. Las coimas en las compras y contrataciones del Estado siguen tal cual. La planilla estatal sigue creciendo vertiginosamente.
La lucha contra la corrupción de los peces gordos no está mal. Aunque en muchos casos se trata de justicia mediática. Enjuiciar y sancionar a presidentes, ministros, gobernadores, congresistas, alcaldes, jueces y fiscales, y empresarios corruptos está bien. Está muy bien enjuiciar y sancionar a las autoridades electorales, responsables del desmadre que estamos viviendo actualmente.
Pero falta la lucha contra la corrupción de los peces chicos. La de los policías coimeros. La de los soldados que protegen a los narcos. La de los jueces y fiscales que cobran por lo bajo para liberar a delincuentes. La de los médicos que cobran indebidamente a pacientes pobres. Esa corrupción, la brava, sigue intacta.
Una verdadera lucha contra la corrupción tendría que verse reflejada en acciones concretas. Como, por ejemplo, imponer la contratación de gerentes públicos de SERVIR en todas las instituciones del Estado, sobre todo en los gobiernos regionales y locales. Imponer a “Perú Compras” como la Central Única de Compras y Contrataciones del Estado, 100% digital, cero coimas. Implementar una radical simplificación y digitalización del Estado, cero papeles, cero colas. Fusionar instituciones públicas redundantes como Provías Nacional y Provías Descentralizado, y muchas más. Y, lo más importante de todo, destituir a funcionarios y servidores probadamente corruptos, tal como hicimos en el Gobierno Regional de Ica en el período 2015-2018, con muy buenos resultados.
Para luchar, de verdad, contra la corrupción, hay que tomar al toro por las astas. Todo lo demás es puro floro.
(*) Exgobernador regional de Ica

