
Los palestinos poseen una composición étnica compleja y heterogénea, pero mantienen la continuidad de un pueblo y una cultura desde los inicios de la historia hasta la actualidad.
Sus orígenes étnicos provienen de las poblaciones más antiguas de la humanidad: las tribus semíticas que llegaron de la península arábiga, como los cananeos y amorreos, los filisteos o pueblos del mar y de las montañas.
Más que un elemento racial preciso, se trata de un conjunto de personas que se fusionan con su tierra. La población árabe palestina no solo constituye el primer elemento nativo del país (Palestina), sino que se destaca por retener su identidad aun cuando incorpora sedimentos de variado origen, incluso antes del nacimiento del islam en el siglo VII. Los árabes son un pueblo preislámico que ya había vivido en Palestina y en otras partes del Oriente Medio antes del advenimiento del islam.
Los palestinos actualmente son los descendientes directos de los cananeos, de los filisteos y de las poblaciones más antiguas de la humanidad. Hoy la población árabe de Palestina que es nativa fue arabizada como resultado de la conquista árabe del siglo VII.
Esa tierra hoy en conflicto siempre perteneció a los palestinos, pues para hablar del aspecto legal del conflicto árabe-israelí, hay que decir que los cananeos habitaban el país desde el año 3000 antes de Cristo, es decir, 1800 años antes de la invasión israelí. Dieron al país su nombre primitivo, pues ya la propia Biblia se refiere a ella como “la Tierra de Canaán” (Números, 34:1, 35:10) y como “País de los cananeos” (Éxodo, 3:17). Fueron los cananeos quienes fundaron Jerusalén, cuyo fundador fue un príncipe cananeo llamado “El Justo”, a causa de su piedad.
Él consagró esta ciudad a Dios, erigiendo allí un templo y llamando a la ciudad Jerusalén. Los hebreos son tribus semitas, oriundas de la península arábiga, y siempre llevaron una existencia nómada desde Mesopotamia hasta Egipto, para instalarse recién en Palestina y civilizarse, convirtiéndose en sedentarios tras su contacto con la cultura cananea.
Los judíos no fueron habitantes primitivos de Palestina. Muchos años antes de que llegaran, el país ya estaba habitado por civilizaciones oriundas que se remontan a unos 10,000 años. Jericó, la más antigua ciudad amurallada, ha sido fechada científicamente en el año 7000 antes de Cristo. En el año 1 de nuestra era, nace Jesucristo en Belén, Palestina, en el seno de una familia de religión judía en la época del rey Herodes. Palestina tuvo el privilegio de ver nacer en su suelo al hijo de Dios y ser escenario de sus enseñanzas divinas, milagros, muerte y resurrección. Jerusalén, Belén y Nazaret pasaron a ser para los cristianos los lugares más sagrados del mundo.
Toda Palestina pasó a ser la Tierra Santa. En el año 135 d. C., el emperador romano Adriano arrasó Jerusalén, expulsó a sus habitantes y sobre los escombros de la ciudad construyó la Aelia Capitolina. Con esta diáspora, los judíos bíblicos fueron desarraigados para siempre del suelo palestino. Se establecieron en otros continentes, dispersándose por todo el mundo durante veinte siglos, y se constituyeron así en extranjeros respecto a Palestina. Hoy, el Estado de Israel es, en verdad, Palestina ocupada.
(*) Exvicepresidente del Perú.

