
La democracia peruana en la historia republicana ha sido siempre de lo más inconsistente e inestable. Desde las dictaduras que perdieron su influencia post ejercicio del poder, hasta presidentes primitivos que llevaron a la investidura presidencial al inframundo moral.
Pero en los últimos tiempos, ante el advenimiento de los Therians, personas con alteraciones psicológicas, que se comportan como animales, y que también tienen capacidad de voto, solo podríamos avizorar lo peor si ellos eventualmente se postulasen en una masa organizada que podría llevar a una candidatura presidencial a un subnormal que se auto aperciba de perro, de mono, o de jirafa. Parece pesadilla, pero es realidad.
Kennedy decía que la estupidez de los votantes podría llevar al abismo a las democracias y esto es lo que se aprecia ahora, ante el grave deterioro intelectual y ético de la humanidad.
Ante este escenario distópico, lo que se trata es de salvaguardar correctamente las democracias y las políticas de gobierno de un país que podría irse al descalabro económico y moral debido a una errada elección presidencial.
Y si algunas gentes podrían votar por alguien que se alucina un felino o un marsupial, también puede hacerlo por cualquier persona con intereses rastreros ocultos, o alguien que petardee el sistema democrático, con la anuencia o miopía de los organismos electorales.
El problema radica en que los partidos serios programáticamente, están tan desunidos que hay muy pocas variables para llevar a la presidencia a alguna personalidad que nos asegure una supervivencia democrática decente o por lo menos un gobierno con criterio mínimo. Pedir gobiernos eficaces parece mera ilusión.
Pero también debemos señalar la locura de un sistema con cien partidos cascarones, que solo dividen la votación entre postulantes pigmeos y absolutamente soñadores, que desean materializarse con el fenómeno outsider.
Tareas pendientes y que son perfectamente realizables:
1.- Reforma total del Estado. (incluyendo temas de salud mental y sistema de partidos)
2.- Cortar el cordón umbilical de la dictadura congresal que impone ministerios con el propósito de succionar recursos estatales.
3.-Caviares y corruptos fuera del aparato estatal. El fin de la crisis política está en nuestras manos.
(*) Analista político.
