
El domingo 8 de marzo (11 de la noche del sábado en el Perú) se correrá la primera carrera de la temporada de Fórmula 1. Los bólidos tendrán grandes cambios. Este año no veremos la evolución de los autos sino una revolución en ellos. Veremos el cambio reglamentario más radical de los últimos años. Es más que un retoque estético, es una reingeniería total que busca corregir el “gigantismo” de los monoplazas y redefinir la eficiencia híbrida.
Los aficionados se quejaban que los autos del 2025 eran muy grandes. No había espectáculo en circuitos callejeros como Mónaco. Para este año la FIA ha introducido el concepto de “Nimble Car” (coche ágil), reduciendo las medidas. La distancia entre ejes pasará de los 3600 mm actuales a 3400 mm. Serán 100 mm más delgados, pasando de 2000 mm a 1900 mm. El peso mínimo disminuye de 798 kg a 768 kg., desafío para los ingenieros, considerando el aumento del peso de las baterías.
El 2026 marcará el adiós al DRS, elevando la apuesta por la aerodinámica activa. A diferencia de 2025, donde solo el alerón trasero se abría, los autos de 2026 tendrán alerones delanteros y traseros móviles, con dos configuraciones principales: “Z-Mode” (curvas), con lo que habrá máxima carga aerodinámica en las curvas y el “X-Mode” (rectas), lo que implica una configuración de baja resistencia (low drag) para maximizar la velocidad. El sistema de adelantamiento ya no será el “flap” trasero, se introduce el “Manual Override Mode”, que otorga una potencia eléctrica extra al piloto que persigue, permitiéndole empujar hasta los 337 km/h, mientras que el vehículo a ser adelantado verá reducido su despliegue de energía a partir de los 290 km/h. La unidad de potencia será 50% combustión y 50% electricidad, lo que no ha gustado a numerosos aficionados que dicen que para ello existe la Formula E.
La arquitectura híbrida cambia drásticamente, ya no habrá el MGU-H, eliminándose el motor-generador térmico que recuperaba energía de los gases del escape, simplificando el motor y reduciendo costos. Se utilizará el MGU-K, motor-generador cinético que triplica su potencia, pasando de 120 kW a 350 kW. Los combustibles serán 100% sostenibles, utilizando biocombustibles o e-fuels sintéticos, manteniendo un rendimiento similar al actual pero con huella de carbono neutra. El piloto recupera protagonismo, tendrá que decidir cuándo desplegar el “boost” eléctrico y cuándo gestionar la aerodinámica activa para no quedarse sin batería al final de la recta.
Estamos ante una F1 enfocada en la pericia del piloto para gestionar una máquina más pequeña y ligera que su predecesora. Habrá once escuderías: sale Sauber y entra Audi, también ingresará Cadillac. Ford vuelve a la F1 al proporcionar motores a Red Bull. Será una nueva F1.
(*) Periodista deportivo.
* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados
