Manolo Rojas: la risa que nació en Huaral
Dejó huella no solo por su talento artístico, sino también porque nunca olvidó sus raíces y fue muy generoso

En Huaral, tierra de agricultores y comerciantes, el 16 de noviembre de 1962 nació Víctor Manuel Rojas Ibáñez, más conocido como Manolo Rojas. Gracias a su talento, carisma y calidad humana, triunfó en el mundo del espectáculo como comediante, imitador, actor, cantante y compositor peruano. Nunca olvidó sus raíces y la generosidad se convirtió en su sello personal. Por eso, su partida temprana causó tristeza y dolor general.
Los primeros pasos
Manolo Rojas se inició en el arte como cómico ambulante, recorriendo plazas y calles con un micrófono improvisado y un repertorio que mezclaba ocurrencias populares con imitaciones. En esa etapa compartió escenario con Juan Castellanos “Tripita”, José Luis Cachay, Juan Salvatierra “Cholo Juan”, Marco Antonio Castañeda “Tornillo” y Carlos Linares “Waflerita”, entre otros, con quienes actuó en el Parque Universitario, la Plaza San Martín y otros espacios públicos. Hay infinidad de anécdotas contadas por sus compañeros de esos tiempos que lo recuerdan como un joven de una extraordinaria calidad humana: siempre solidario y presto a tenderle la mano.
El descubrimiento del “Ronco”
En los años 80 fue descubierto por Román Gámez, el “Ronco”, quien lo escuchó imitar al “Brother Pablo” y lo invitó a su programa radial. Su carrera televisiva comenzó en 1987 en “Hola qué tal”, de América Televisión, bajo la conducción de Gámez. Dos años después pasó a “La máquina de la risa” y simultáneamente integró el noticiero cómico “Lo bueno, lo malo y lo feo de la jornada” en Radio Moderna. Por esa época también brillaba en el café teatro junto a Miguel Barraza, Melcochita, Bettina Oneto, el “Gordo” Casaretto y Amparo Brambilla.
En “Risas y salsa”
A inicios de los 90 se incorporó a Panamericana Televisión en “La guardia Serafina” con Roxana Ávalos y, al año siguiente, llegó a “Risas y salsa”. Allí destacó con imitaciones como “Pepe Ludmil”, “Lucho Pizuski”, “Tito Delvarro”, “Jorgito del Castillo”, “Chuchi Díaz”, “Zambo Cabero”, “Lucía de la Crush” y “César Teacuña”. Aparte de sus ha-bilidades para la caracterización y la impostación de la voz, destacaba en la improvisación.
Un símbolo de solidaridad y compañerismo
Hoy, Manolo Rojas es más que un comediante: es un símbolo de la solidaridad y el compañerismo en el mundo artístico. Nunca olvidó que la risa es un acto de generosidad y que su origen humilde en Huaral le dio la fuerza para enfrentar los escenarios más exigentes. Su trayectoria demuestra que el humor puede ser un puente entre las personas, un espacio de encuentro y un recordatorio de que, incluso en tiempos difíciles, siempre hay lugar para la alegría. Manolo sigue vigente, con la misma sonrisa que lo acompañó desde las calles de Huaral hasta los sets de televisión. Su vida es testimonio de que la humildad y la solidaridad son tan importantes como el talento, y que la risa, cuando nace del corazón, se convierte en un legado que trasciende generaciones.
Nuevos proyectos
Su carrera siempre fue en ascenso, pero nunca dejó la humildad y su espíritu solidario. En 2001 fue coproductor, junto a Arturo Álvarez, del programa Parlamiento en Austral Televisión, que luego pasó a Red Global como Ocho locos. En 2007 participó en el circo de Walter “Cachito” Ramírez y recordó su incursión como payaso bajo la carpa de Los Hermanos Fuentes Gasca, por invitación de sus primos. En 2009 integró el programa cómico “Por humor al Perú” en el canal estatal, junto a Alfredo Benavides.
Reconocimientos y series
En 2016 recibió un reconocimiento en el Congreso de los Estados Unidos por su trayectoria artística. Desde entonces formaba parte de “El reventonazo de la Chola “en América Televisión. Entre 2018 y 2021 participó en la serie “De vuelta al barrio” como el “Muqui”, personaje que retomó en “Al fondo hay sitio”.
Últimos años
Hasta antes de su fallecimiento integró “Los chistosos”, donde estuvo desde 2008 por invitación de Guillermo Rossini, junto a Hernán Vidaurre, Daniel Marquina y Giovanna Castro (hasta 2025). Había llegado para reemplazar a Fernando Armas. El 27 de marzo pasado, Manolo Rojas falleció tras sufrir un repentino infarto. Aunque padecía diabetes, la mantenía controlada: iba al gimnasio, había bajado diez kilos y seguía un régimen alimentario que le permitía trabajar. Sin embargo, según el doctor Marco Almerí, allegado a la familia, en las últimas semanas se sentía muy fatigado.
