Opinión

El peligroso camino del último año

Por: Víctor García Toma

Encontrándonos en el último año de gobierno- dicho sin eufemismo alguno- aparecerán una serie de “enfermedades” que pondrán en riesgo el futuro o la respetabilidad del pais. A continuación, una apretada síntesis de lo que tendremos que estoicamente soportar.

El síndrome del pato cojo, término que se refiere al final de un periodo presidencial, en donde se verá decrecer el poder presidencial y ministerial; así como la capacidad obtener obediencia administrativa. Los funcionarios golondrinos verán la manera de congraciarse con los probables ganadores de la lid electoral, para subirse al nuevo gobierno. El periodo de denuncias internas con repercusión en el escenario público deberá entenderse como un ajuste de cuentas entre burócratas de buna y mala fe.

El síndrome del think tank saqueador, en donde grupos con influencia sobre el gobierno, impulsaran con todas las ganas, las ultimas ideas y planes para conseguir normas y decisiones de estricto beneficio de grupo. El síndrome del presupuesto benefactor, a través del cual se destinarán partidas para garantizar que el futuro desempleo- probablemente largo- de buena parte de la clase política operante en el poder y su parafernalia de áulicos y turiferarios, sea sin apremios ni impertinentes inseguridades económicas; ; así como medidas populistas para ganar el “corazón” y la gratitud “aceitada” de un sector de la ciudadanía. Para el caso no importa lo injustificado y desfinanciado del gasto.

El síndrome de la violencia electoral, surgido de las entrañas de las economías asociadas al delito: Varios paises de la región lo han sufrido. No se necesita consultar a ningún tarotista para saber que ello ocurrirá. Agréguese la ya instalada violencia de los grupos radicales; exultantes predicadores de la lucha fratricida y la consecución de objetivos políticos fuera de las reglas de la democracia.

El síndrome del cambio de camisetas y paradigmas ideológicos, destinado a demostrar que uno se puede equivocar de ruta política; lo que no impide sin remordimiento alguno-expresión anquilosada contrición éticaa cambiar de himno y bandera política. Es posible que muchos no recuerden de dónde vienen, ni tampoco sepan a donde van. Lo importante es marchar con mentón altivo hacia el nuevo destino.

El síndrome del candidato bufón, el voto preferencial abrirá las puertas a una temporada de circos en donde los animales feroces, payasos y equilibristas saldrán a dar lo mejor de sí, para conquistar la simpatía ciudadana. Carecerá de importancia la seriedad, rectitud de propósito y la apostura de quienes quieren representarnos. Mucha Picapica, globos y serpentinas para la comparsa de candidatos que quieren llegar a la curul, aunque sea en la calidad de piratas, bucaneros o corsarios.

El síndrome de las premiaciones, que mejor circunstancia al llegar el momento de la partida, que, usurpándose la conciencia de la República, se impongan medallas, fajines o diplomas para algunos que, habiendo ocupado un cargo público, nunca supieron a donde llegaron, ni que estuvieron haciendo.

(*) Expresidente del Tribunal Constitucional.

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