Dembélé: “El Mosquito” vuela alto
Ganó el Balón de Oro y coronó una temporada histórica con cinco títulos y una sorprendente madurez futbolística

En julio pasado, en un partido entre el PSG y el Real Madrid por la Champions, Ousmane Dembélé convirtió el tercer gol del 4-0 que selló la victoria parisina. Achraf Hakimi se le acercó para lustrarle los botines, pero Dembélé se arrodilló y le hizo una reverencia, evitando así un gesto de superioridad. La humildad quizá no marque goles, pero sí engrandece a las personas.
Así es Dembélé: campeón de Champions y, hace unos días, ganador del Balón de Oro. A sus 28 años, el delantero del Paris Saint-Germain se consagró como el mejor jugador del mundo, coronando una temporada histórica con cinco títulos y una madurez futbolística que lo aleja de los fantasmas del pasado.
Nacido en Vernon, Eure, al norte de Francia, Dembélé creció en un entorno modesto, hijo de madre mauritana y padre maliense. Su infancia estuvo marcada por la multiculturalidad, la humildad y una pasión precoz por el balón.
En Normandía, donde dio sus primeros pasos como futbolista, ya destacaba por su velocidad endiablada y su regate impredecible. Lo apodaron “El Mosquito” por su capacidad de aparecer y desaparecer entre defensas, atolondrados por los zumbidos que causaba a su paso.
Sus inicios
La carrera profesional de Dembélé comenzó en el Stade Rennes, donde rápidamente llamó la atención del Borussia Dortmund. En Alemania ganó la Copa en 2017 y anotó en la final, mostrando un carácter competitivo que contrastaba con su timidez fuera del campo.
Un año después, el FC Barcelona lo fichó por 105 millones de euros, convirtiéndolo en uno de los traspasos más caros de la historia. Pero su etapa en España estuvo marcada por lesiones, altibajos y críticas que pusieron en duda su disciplina y compromiso.
Su despegue
Su despegue comenzó en 2023, cuando se unió al PSG bajo la dirección de Luis Enrique. En París encontró estabilidad, confianza y un rol protagónico. Reconvertido en falso 9, Dembélé dejó de ser un extremo atado a la banda para convertirse en un atacante que se movía por todo el frente de ataque: 35 goles, 16 asistencias y un despliegue táctico que lo hizo vital en cada partido.
La Champions
En la final de la Champions League, aunque no marcó, fue el motor del equipo con un derroche de presión alta, sacrificio defensivo y liderazgo silencioso. “Le daría el Balón de Oro por cómo defendió”, declaró Luis Enrique, sintetizando el nuevo perfil del jugador.
El PSG conquistó la Ligue 1, la Copa de Francia, la Supercopa local, la Champions League —la primera en su historia— y la Supercopa de Europa. Dembélé fue elegido mejor jugador de la temporada por la UEFA y por la liga francesa.
Superó a Yamal
Su rendimiento superó al joven Lamine Yamal y a su compañero Vitinha en una votación reñida que marcó el inicio de una nueva era, sin Lionel Messi ni Cristiano Ronaldo en el podio.
Es curioso lo que ocurrió con Yamal: días antes de la elección del Balón de Oro había declarado “No sueño con un Balón de Oro, sueño con tener muchos”. Y el día de la ceremonia, cuando Ronaldinho se aprestaba a pronunciar el nombre del ganador, el padre del goleador del Barcelona exclamó: “Lamine Yamal, para bien o para mal”.
Dembélé y su familia, en cambio, esperaron con respeto y humildad. Durante la gala del Balón de Oro 2025, Dembélé dedicó unas palabras especialmente emotivas a su amigo de infancia Moustapha Diatta, quien lo acompañó desde sus días en Évreux:
“Él es mi hermano. No jugó en el Camp Nou ni en el Parque de los Príncipes, pero estuvo conmigo en cada paso. Este Balón de Oro también es suyo”.
El saludo de Messi
Dembélé no solo venció rivales en la cancha: venció prejuicios, lesiones, dudas y titulares que lo daban por perdido. Su historia es la de un joven que, desde la periferia francesa, llegó al centro del mundo futbolístico sin perder la sonrisa ni la humildad.
En cada entrevista agradece a su entrenador Luis Enrique, a su amigo Kylian Mbappé, al equipo, al club, a su familia. No hay gestos altivos ni frases rimbombantes. Hay gratitud, trabajo y una convicción silenciosa.
“¿Quién me felicitó primero por el Balón de Oro? ¡Leo Messi! Me envió un mensaje directamente”, declaró Dembélé, quien admira al astro argentino.
El Balón de Oro 2025 no solo premia al mejor jugador del año. Premia la resiliencia, la evolución y el talento que se rehúsa a rendirse. Dembélé, el “Mosquito” que alguna vez fue criticado por su fragilidad, hoy vuela alto, con el oro entre las manos y el respeto del planeta fútbol.
