
Recuerdo las convocatorias a la selección para las eliminatorias y la Copa Mundial España 1982. “La valla está muy alta” era la frase habitual para justificar la exclusión de grandes futbolistas de la liga peruana. Basta recordar a los delanteros que no fueron a España 82: Miguel “Loco” Seminario, Víctor Hurtado, Juan José Oré, Eduardo Rey Muñoz, William Huapaya, Félix Suárez, entre otros.
Tomemos dos centrodelanteros: Seminario y Oré, goleadores y campeones con la “U” en 1982. Estuvieron en preselecciones, pero no llegaron al Mundial. Hoy ocurre lo contrario: no tenemos centrodelanteros de nivel internacional, y el déficit en generación de fútbol es similar.
En consecuencia, “la valla está muy baja”. Por eso, el gol de Alex Valera que nos dio el empate ante Rusia es motivo de alegría.
Si revisamos el resumen de tiros al arco en ese partido jugado en San Petersburgo, la cifra impacta: solo dos. El primero fue de Maxloren Castro en el primer tiempo; el segundo, de Valera a los 80 minutos.
Poner de titular a Adrián Ugarriza fue un acto osado del entrenador provisional Manuel Barreto ante un rival que tenía todo listo para festejar. Rusia eligió a las dos peores selecciones sudamericanas para un triangular y despedir su desteñido año internacional (excluido de las eliminatorias por la guerra contra Ucrania).
Sin embargo, afloró el amor propio de los jugadores peruanos, y los cambios en el segundo tiempo mejoraron a un equipo improvisado. Valera no puede ser suplente de Ugarriza, ni Inga debe ser obligado a jugar de extremo por derecha. Távare no tiene ritmo internacional, y Araujo debería dar paso a Fabio Gruber.
En este tiempo que incluye el año 2026, debemos bañarnos con paciencia y vestirnos con esperanza en la búsqueda de nuevos jugadores. Gallese, que salvó dos veces el arco y cometió un grueso error en el gol ruso; López por izquierda y Noriega ratificaron su titularidad. El resto sigue en observación, en busca de actuaciones convincentes y no meros paliativos.
Hace una semana titulamos esta columna como “el peor año de la selección”, y no fue exageración. Como la valla está baja, no nos emocionemos con algún triunfo, pero tampoco caigamos en el pesimismo: ya tocamos fondo en las últimas eliminatorias.
Formar un once competitivo que genere fútbol ofensivo y convierta goles no es tarea de corto plazo. En ese contexto, la elección de un entrenador extranjero resulta complicada, tanto por el material humano como por la economía de la Federación.
Es difícil cosechar académicos brillantes en una universidad con alumnos que no tuvieron buena formación escolar ni nutrición adecuada, aunque se cuente con el mejor rector.
Gracias por su gentil lectoría y comentarios digitales.
Bendiciones.
(*) Director general de canal Sintonía Te Ve

