
El reciente desenlace de las Eliminatorias Sudamericanas al Mundial 2026 ha dejado al Perú no solo fuera de carrera, sino también enfrentando una introspección urgente y profunda. La goleada por 3-0 ante Uruguay en Montevideo y la victoria de Paraguay en Lima (primera de los guaraníes en nuestra tierra) fueron el punto final a la eliminación peruana del próximo mundial, eliminación que se veía venir desde el inicio del torneo sudamericano cuando en los cuatro primeros partidos nuestra selección no efectúo un solo remate al arco de los equipos rivales.
No solo el resultado es desalentador, nuestro fútbol está inmerso en una crisis estructural que va más allá de lo que sucede en la cancha. La Federación Peruana de Fútbol (FPF) organiza campeonatos “mamarrachentos”, con número impar de equipos, con muchos jugadores foráneos y además mezcla equipos de reserva de la Liga 1 con clubes que esperan llegar a la Liga 1.
La FPF había indicado que se jugaría la Copa de la Liga Peruana 2025 que, en fechas FIFA, enfrentaría a equipos de las Ligas 1 y 2, copa que fue anulada, demostrando una vez más la improvisación en la organización de los torneos.
Para enmendar el rumbo se debe elegir cuanto antes un cuerpo técnico de primer nivel que pueda consolidar un proyecto a mediano plazo, capaz de recuperar la confianza de la afición. También se deberá trabajar con jóvenes y sentar las bases para que los clubes hagan lo propio y cumplan con su rol de nutrir a las selecciones de las diversas categorías.
Perder no es lo peor: lo peor es paralizarse. Los fracasos recientes no son culpa exclusiva de un técnico (tuvimos tres en las últimas eliminatorias y habrá un cuarto para los amistosos de este año), son síntomas de un sistema que viene exigiendo reformas profundas desde hace mucho tiempo. La clasificación al mundial de Rusia 2018 fue un espejismo que no supimos aprovechar.
¿La recientemente elegida junta directiva de la Federación Peruana de Fútbol que regirá los destinos de nuestro fútbol hasta el 2030 es la indicada para ejecutar dichas reformas? Creo que no.
Deberían seguir el ejemplo dado por Miguel Torres que recientemente fue designado por la SUNAT como administrador del Sport Boys y renunció al día siguiente debido a que la hinchada rosada no estaba de acuerdo con su designación. Torres demostró no aferrarse al cargo y querer lo mejor para el Boys. Queriéndolo o no ha señalado la ruta.
El Perú tiene la pasión, por algo nos consideran la mejor hinchada del mundo. Lo que le falta es organización, visión y dejar de vivir en la urgencia. Solo así volveremos a mirar al futuro con orgullo y no con nostalgia.
(*) Periodista deportivo.

