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“La inestabilidad es un coctel muy peligroso”

Abogado penalista Andy Carrión afirma que pugnas internas en la Fiscalía de la Nación afectan la lucha contra la criminalidad

El Dr. Andy Carrión señala que en el Ministerio Público no se puede implementar una lucha eficaz contra la criminalidad debido a que los fiscales de la Nación cambian con mucha frecuencia debido a las luchas intestinas. Dice que ese debilitamiento afecta más a los ciudadanos.

POR: CARLOS RIVERO MELGAR

En entrevista con La Noticia Al Día, transmitida por La Noticia TV (canal 27.2 de Best Cable), el abogado penalista Andy Carrión analizó la crítica situación del Ministerio Público, marcada por una sucesión de fiscales de la Nación, pugnas internas y decisiones judiciales contradictorias. Según el especialista, esta inestabilidad institucional socava la capacidad del Estado para enfrentar la criminalidad.

Doctor, en las últimas semanas hemos presenciado un conflicto al interior del Ministerio Público. En la actualidad está como interino el fiscal Tomás Gálvez; sin embargo, una orden judicial dispone que la Junta Nacional de Justicia reponga a Delia Espinoza como fiscal de la Nación. ¿Cómo analiza usted este tema que se vive al interior del Ministerio Público?

Hasta el día de hoy todos estamos apreciando una profunda inestabilidad que está reinando dentro del Ministerio Público. En pocos años hemos tenido varios fiscales de la Nación. Recordemos que antes estaba, por ejemplo, Patricia Benavides, que fue suspendida y destituida, y luego repuesta a través de acciones constitucionales; la misma Junta estuvo obligada a hacerlo. De allí llegó Delia Espinoza, que también fue suspendida, y ahora, a través de un recurso constitucional de amparo, está siendo repuesta también. Y lo mismo con Tomás Aladino, porque en su oportunidad, cuando Delia Espinoza regentaba la Fiscalía de la Nación, ella se rehusó, demoró, dilató la incorporación de Tomás Aladino. Con lo cual, estas luchas intestinas lo único que originan dentro del Ministerio Público es su debilitamiento. Y eso, quienes sufren realmente ese debilitamiento son los ciudadanos de a pie. Porque la dedicación de la Fiscalía, no solo de la Nación, sino el Ministerio Público en su integridad, es precisamente la lucha contra el crimen, la reducción de los índices de criminalidad. Y resulta que, paradójicamente, en tanto se dan estas luchas intestinas de poder al interior del Ministerio Público, los índices de criminalidad se vienen incrementando dramáticamente. No se está luchando de manera eficaz contra las extorsiones, el sicariato, homicidios y otros delitos que en rigor deberían estar ya enfocados o dentro del objetivo a lograr por parte del Fiscal de la Nación que se ejerza. Y como esta inestabilidad origina el alto nivel de rotación en tan poco tiempo de fiscales de la Nación, pues tampoco existe una política clara de cómo implementar estos objetivos de reducción de índices de criminalidad.

¿Cuánto tiempo se lleva en esta situación en la Fiscalía y cuál es la raíz de esta inestabilidad, cree usted?

La inestabilidad está relacionada también con la inestabilidad política, porque recordemos que el Ministerio del Interior, que es el arma poderosa, el brazo derecho del Ministerio Público para luchar contra la criminalidad, ha sufrido también durante los últimos años una alta rotación de ministros del Interior, con lo cual tampoco desde el Ejecutivo se ha podido esbozar una política clara en mediano plazo, por ejemplo, para ver cómo se lucha contra la inseguridad ciudadana. Y claro, a la par también de esas luchas intestinas de poder al interior del Ministerio Público, ha coadyuvado a ese cóctel muy peligroso de inestabilidad ya en todo el sistema de persecución del delito. Yo creo que has apuntado muy bien a que también el Ministerio del Interior es un actor importante dentro de la lucha contra el crimen, pero no funcionan de manera coordinada, e incluso en oportunidades han llegado enfrentamientos. Los policías decían que “eran los fiscales quienes liberaban a los presos”. Y la Fiscalía, que “los policías no hacían muy bien su trabajo, por eso se veían obligados a liberar a aquellos que eran capturados”. Entonces, este enfrentamiento yo creo que tiene que parar ya. ¿Cuándo se ha originado? Pues se ha originado lamentablemente a raíz de la inestabilidad política.

¿Y usted considera que es acertado eliminar estos equipos especiales?

Es que yo creo que tampoco han dado muchos resultados. ¿Cuál es el baremo (tabla) de medida de un equipo especial? No son las prisiones preventivas, las detenciones preliminares, sino el número de sentencias condenatorias que se logra. Y si uno ve al final, por ejemplo, el equipo especial Lava Jato, que es el equipo que tiene más años de conformado desde el año 2016, y el más mediático, además, al día de hoy apenas tiene tres sentencias condenatorias. Entonces, yo creo que aquí hay que medir los resultados de acuerdo a las sentencias condenatorias…

Pero por lo menos debería haber una evaluación de los resultados que han venido dando.

Eso es lo más importante. Porque siempre hay posiciones contrapuestas. Ya nadie duda el día de hoy que al interior del Ministerio Público existe una lucha de poder. Entonces, para institucionalizar y para, de alguna manera, objetivizar la discusión, hay que medir los resultados. El día de hoy, por ejemplo, la Fiscalía, sean dos, tres fiscales de la Nación que hayan pasado durante los últimos años, ¿ha logrado reducir los índices de criminalidad? Si la respuesta es no, quiere decir que todos los fiscales que han pasado han fracasado. Y eso implica también una reformulación de las políticas que al día de hoy está implementando, así sean por corto plazo, la Fiscalía en torno a la reducción de índices de criminalidad. Yo creo que no hay que tener temor a las reformas. El problema es que, claro, muchos, por ejemplo, de los congresistas que están siendo investigados, aprovechan esta circunstancia de caos que se vive en el Ministerio Público para decir, “bueno, vamos a reformarlo”, pero para sus propios intereses. Entonces, este oportunismo político tampoco es bueno, porque de lo que se trata es más bien de no politizar una institución clave en la lucha contra el crimen, que es precisamente el Ministerio Público.

¿Cómo recuperamos o cómo se recupera la institucionalidad en un organismo como el Ministerio Público?

Yo creo que, despersonalizando esta institución, porque hemos apreciado, desde Patricia Benavides, incluso los anteriores fiscales de la Nación, que siempre todos tienen su propia inclinación política, ideológica, etc. Pero cuando uno llega a una institución como el Ministerio Público, debe apartarse de esos personalismos y simplemente decir: ¿cuál es el objetivo del Ministerio Público? Luchar contra el crimen. Qué políticas vamos a implementar y dedicarse a ello.

EL MINISTERIO PÚBLICO TIENE QUE PERSEGUIR EL DELITO

El abogado Andy Carrión indicó que “el Ministerio Público no puede instrumentalizarse para fines individualistas, sean políticos, sean sociales, sean económicos. “El Ministerio Público tiene que perseguir el delito como tal. ¿Y qué es lo que tiene que hacer? Pues ni bien recibe una denuncia, es analizar sesudamente si se amerita abrir o no una investigación de esa naturaleza”, expresó.

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