
Resulta que ahora cualquiera es convocado a la selección nacional de fútbol. No llamamos al delantero revelación, ni al máximo artillero, ni al consagrado. Me dirán: “No tenemos jugadores”. Es cierto, y por eso Paolo Guerrero, ad portas de cumplir 42 años, hizo un doblete en la altura de Andahuaylas. El mejor centrodelantero peruano de los últimos 20 años demostró cómo se baja de pecho la pelota —ese famoso control dirigido— dentro del área para anotar. Ahora vemos la convocatoria de Manuel Barreto: de nueve delanteros, solo dos son centrodelanteros.
Sin duda, Alex Valera, goleador del tricampeón, está bien convocado. Pero Adrián Ugarriza, que hizo solo tres goles en la liga de Israel —de bajo nivel—, no parece justificar su llamado. Recordar su trayectoria no abona en su favor: estuvo en la ‘U’, en Alianza Lima (donde no marcó ningún gol) y en Sporting Cristal, con pésimo recuerdo para los hinchas celestes. Para el amistoso con Chile, el mes pasado, fue convocado Juan Pablo Goicochea, de 20 años. Ahora no lo llaman, porque prefieren a Ugarriza.
¿Tiene una explicación lógica dejar de lado al jugador de Platense por convocar a un futbolista de la liga israelí? Me parece, por decir lo menos, una incoherencia. Más aún si notamos que no ha sido convocado Felipe Chávez, del Bayern Múnich. El volante de 18 años tuvo pocos minutos en el amistoso que perdimos con Chile, y se esperaba una nueva oportunidad en Rusia. Otra rareza: Maxloren Castro fue convocado como mediocampista, cuando el mes pasado fue llamado como delantero. Es extremo por izquierda.
También queda fuera el arquero de Cusco FC, Pedro Díaz, la gran revelación del 2025. Los experimentos de Barreto servirán para la estadística del peor año de la selección nacional de fútbol: un 2025 que marcó la prematura eliminación del Mundial y la amargura total. Algunos me replicarán: no se le puede pedir más a un entrenador provisional, a un interino. En parte es verdad.
Pero solo reclamamos coherencia. Si queremos renovar, demos oportunidad a los jóvenes. Por ejemplo, en la liga de Portugal están los exaliancistas Víctor Guzmán y Bassco Soyer, que destacaron en la Sub-20. Si convocas por primera vez a un delantero de casi 29 años, ¿esperarás que “madure” a los 32, 33 o 34? Viene a mi memoria ese viejo refrán: “En el país de los ciegos, el tuerto es rey”. Perú no puede cerrar los ojos ante la crítica situación de nuestro fútbol. Solo queda esperar que el 2026 nos traiga un entrenador capaz de sacarnos del sótano. Asimismo, urge hacer cambios fundamentales en el desarrollo de las ligas 1 y 2, más los torneos de menores.
Un capítulo clave será la capacitación del personal que administra el VAR y sacar a los árbitros que ya no dan más. Arduo trabajo, de acción inmediata, para salir de la penumbra y no hacer el ridículo en las próximas eliminatorias. Gracias por su lectoría y comentarios digitales. Bendiciones.
(*) Director general de canal Sintonía Te Ve.
