La huella del “Tigre” en el fútbol peruano
Ricardo Gareca, como DT, clasificó a Perú a un mundial después de una sequía de 36 años
En las Eliminatorias para el Mundial México 86, Perú estaba a un paso de clasificar. Jugaba contra la Argentina de Diego Maradona y el gol que nos eliminó lo marcó un tal Ricardo Gareca. Las vueltas que da la vida hicieron que Gareca, ya como entrenador y con el apodo de “El Tigre”, lleve a Perú a un mundial y estuviera a punto de lograr una segunda clasificación. Perú tenía una sequía de 36 años en los mundiales.
A pesar de haber contado con excelentes futbolistas como Nolberto Solano, “Chemo” del Solar, Flavio Maestri, el “Chorri” Palacios y Claudio Pizarro, las cosas no se dieron. Una de las principales razones de los recurrentes fracasos fue, precisamente, la elección del entrenador. El último Mundial de Perú había sido el de España 82, con el brasileño Tim, que revivió el buen fútbol que llevó a la selección peruana a México 70 y Argentina 78, bajo la dirección técnica de Didí y Marcos Calderón, respectivamente. La selección estuvo ausente en 13 mundiales consecutivos. Hasta que llegó la llamada era Gareca.
Buena elección
Ricardo Alberto Gareca Nardi, nacido en 1958 en Buenos Aires y exjugador de Boca Juniors, River Plate, América de Cali, Vélez Sarsfield e Independiente, fue el elegido por Juan Carlos Oblitas, director deportivo de la selección peruana de aquel entonces (2015). Hubo varios candidatos de peso, como Alejandro Sabella y Daniel Pasarella, pero los ojos del “Ciego” no pasaron la página cuando llegaron al currículo de Gareca.
Edwin Oviedo, quien era el presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), dio el visto bueno y la decisión fue tomada. Gareca le cambió la cara a la selección peruana. O más bien rescató su estilo, desempolvó su manera de jugar, con picardía, buen toque y temperamento. Cambió la apatía y temor por pundonor y coraje. Para empezar, se hizo a la búsqueda de una nueva generación competitiva de futbolistas, pero para eso era necesario acabar con el caudillismo y la soberbia de algunos jugadores referentes que dañaban la relación en la interna.
“Creer en sí mismo”
Es así como borró del imaginario popular la expresión “Cuatro fantásticos”, como se les había denominado a Claudio Pizarro, Juan Manuel Vargas, Paolo Guerrero y Jefferson Farfán. Gareca priorizó el rendimiento colectivo sobre los nombres. Prescindió de Pizarro y Vargas. Apostó por jugadores emergentes como Christian Cueva, Edison Flores y André Carrillo. El DT argentino es de esos estrategas que se apoyan en el análisis serio para la toma de decisiones.
Expresó su respeto y admiración por el fútbol peruano, por su historia y por su estilo de juego en sus épocas de gloria. “El futbolista peruano necesita creer en sí mismo. Tiene todo para competir con cualquiera, pero debe convencerse de eso”, decía. El “Tigre” comprendió que lo que faltaba era rescatar las virtudes del futbolista peruano y actualizar el planteamiento táctico y la estrategia, el sistema. Esa visión no solo le permitió transformar el rendimiento del equipo nacional, sino también revalorizar la identidad del jugador peruano.
Sistema de juego
Su sistema base fue el 4-2-3-1 con dos volantes de contención con salida limpia (Yotún y Tapia), un enganche clásico con libertad creativa (Christian Cueva) y laterales ofensivos (Luis Advíncula y Miguel Trauco) aportaban amplitud y profundidad. Con este esquema el equipo se mostraba compacto en la defensa y salía con facilidad al ataque con transiciones rápidas y una fluida comunicación entre la volante y la delantera.
Además, presión alta y recuperación. Ricardo Gareca apostó por futbolistas del torneo nacional y les dio continuidad. En su filosofía, el aspecto psicológico fue clave, pues impulsó la estabilidad emocional, fomentó un ambiente de grupo sólido, liderazgo compartido y mucha comunicación. Había confianza, identidad colectiva y compromiso. Esa relación permitía una fácil adaptabilidad táctica.
Sus logros
Con esta filosofía, Ricardo Gareca dejó una huella imborrable en la historia del fútbol peruano. Su ciclo como director técnico de la selección (2015–2022) no solo devolvió al país a una Copa del Mundo después de décadas, sino que también consolidó una identidad futbolística respetada en Sudamérica. Los resultados hablan por sí solos.
Con Gareca como DT, Perú ocupó el tercer lugar (medalla de bronce) en la Copa América 2025, eliminó a Brasil en la fase de grupos en la Copa América Centenario 2016, clasificó al Mundial Rusia 2018, fue subcampeón de la Copa América 2019, ocupó el cuarto lugar en la Copa América 2021 y clasificó al repechaje en las Eliminatorias del Mundial Catar 2022. ¿Por qué no clasificamos a Catar? Esa es otra historia. (GPR).

