Opinión

Estrategias y “estrategias”

Por: José Luis Gil

 

El JNE y la ONPE, ese raído barco a la deriva en la mar de la turbulenta política peruana, anunciaron hace más de una semana a Roberto Sánchez como el candidato de Juntos por el Perú que pasa a segunda vuelta con Keiko Fujimori. Muchos creemos que estamos ante un “proceso fraudulento” cada vez más sofisticado y difícil de probar en el plazo inmediato, el mismo que habría sido construido de manera laboriosa y con cierto grado de precisión en los últimos 20 años. Por eso las denuncias que se hagan, por más enérgicas o amenazantes que sean, no lograrán el cometido de traerse abajo las elecciones en marcha. 

El “proceso fraudulento” estará recubierto por “legitimidad” y “legalidad” casi indiscutibles, debido a que todo este tiempo se acondicionaron organismos jurisdiccionales, organismos como el Sistema Electoral, ONG nacionales y organismos internacionales que “garantizan” esa legalidad o legitimidad. Nada se podrá hacer frente a este muro casi impenetrable salvo que se combata desde el poder del Estado, desde el congreso, y en especial, desde el convencimiento que estamos bajo la silenciosa dictatura de un monstruo ideológico y político como es el progresismo, cuyo “aporte estratégico” para hacerse del poder funciona como la “teta” del que se “amamantan” los demás movimientos políticos de izquierda. Aquí tenemos pues la primera “estrategia” non sancta para ganar. Otra “estrategia” es la de mentira. 

Roberto Sánchez encarna hoy esa idiosincrasia de los dictadores sudamericanos que antes de llegar al poder, o en las previas para obtenerla, juraban y re juraban que “no eran socialistas ni comunistas”. Lo dijeron Fidel Castro y Hugo Chávez, los fallecidos dictadores de Cuba y Venezuela, respectivamente. Lo mismo pasa hoy con Sánchez, quien niega de todos los modos y formas el “abrazo del oso” de Antauro, vuelve a negar las verdaderas intenciones de desfalcar el BCR y despedir a su impecable presidente Julio Velarde.

 Una mentira tras o otra con tal de ganar las elecciones para tomar el poder y crear condiciones para llegar al socialismo, esa es la verdad. La estrategia de la candidata Keiko Fujimori es clara, precisa y decisiva. Por ahora vemos un partido organizado, conquistando poblaciones (por ello tiene votaciones en dos terceras partes del país), hace una buena campaña en redes, conecta con el público y dice de manera correcta lo que es natural para una candidata de derecha: Respeto por las libertades económicas, sociales y políticas, temas que se atoran en la garganta de Roberto Sánchez y la de sus aliados. 

Esperamos que en el debate presidencial el 31 de mayo esbocen estrategias claras y digeribles para los ciudadanos en materia de seguridad ciudadana que es su principal preocupación. Este proceso electoral ha sido el mas contaminado por el fraude, y por eso debemos tomar en cuenta que al parecer, esa sofisticación e imposibilidad de probar este crimen en primera instancia, no detendrán el proceso de elegir presidente, tanto por las diversas formas “indiscutibles” de la ONPE y sus adláteres de probar que no hay fraude, como por los plazos establecidos. 

Creemos entonces que la verdadera estrategia ciudadana es la fuerza del voto masivo el que terminará por arrasar todas las pretensiones de los facinerosos, y se abrirá la puerta de oportunidad desde el poder del Estado para terminar con este fenómeno criminal, reseteando los procesos electorales para el futuro, no queda otra. Calma, vamos a segunda vuelta y el voto masivo hará no solo que triunfe una candidata de derecha como Keiko Fujimori, sino, que triunfe el país. Vamos con todo. 

(*) Exdirector general de Inteligencia del Ministerio del Interior y exGEIN 

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