La convergencia que niegan: Sánchez y Antauro preparan el camino al Socialismo
Por: Max Anhuamán

Como exjefe de la Dircote y exdirector de la DINI, con más de tres décadas combatiendo el terrorismo, no hablo por especulación. Hablo por hechos y por experiencia.
Roberto Sánchez repite que “no hay alianza” con Antauro Humala y que sus ideas son “personales”. Sin embargo, Antauro confirma públicamente que chatean casi a diario, coordinan la campaña y que él mismo se ofrece para cargos clave. Esa no es divergencia: es la clásica táctica leninista de convergencia operativa.
Antauro ha declarado textualmente que aspira a “recuperar Tarapacá y Arica por la vía diplomática o armada” y que “lo más consecuente de la izquierda peruana fue Sendero Luminoso”. Sánchez, mientras tanto, impulsa una Asamblea Constituyente y ha anunciado que sacaría a Julio Velarde del BCR “el primer día”. Eso es exactamente el modelo del Socialismo del Siglo XXI que destruyó Venezuela: control político del Banco Central, gasto populista y destrucción de la moneda.
A esto se suma su candidata a segunda vicepresidenta, Brígida Curo, quien promueve abiertamente el Estado Plurinacional y el cambio de Constitución. Fragmentar la soberanía peruana en “naciones” dentro del Perú no es inclusión: es debilitamiento del Estado unitario.
Liberar a “presos políticos” (condenados por terrorismo de Sendero y MRTA) completa el cuadro. No es reconciliación. Es impunidad para los verdugos de más de 70 mil peruanos.
El Perú ya pagó con sangre y miseria esos experimentos en los ochenta y noventa. Como experto en seguridad nacional, advierto con responsabilidad: esta convergencia no es casualidad. Es un proyecto que pone en riesgo la paz, la economía y la democracia. El tiempo de ignorarlo se acabó.
(*) Exjefe de la DIRCOTE y exdirector de la DINI
