Megatren de Colombia busca mover 25 millones de toneladas y revolucionar la carga mundial

El gobierno colombiano busca construir un corredor ferroviario de más de 220 kilómetros entre el Pacífico y el Caribe. La obra demandaría inversiones por más de US$ 16 mil millones y apunta a convertir al Chocó en un nuevo eje logístico de América Latina.
Colombia quiere entrar de lleno a la disputa por las grandes rutas comerciales del continente. El gobierno de Gustavo Petro presentó oficialmente los estudios de prefactibilidad del nuevo Corredor Férreo Interoceánico, una obra que conectaría los océanos Pacífico y Atlántico mediante una línea ferroviaria de 222,3 kilómetros atravesando el Chocó.
La propuesta contempla unir los puertos de Juradó, en el Pacífico colombiano, y Titumate, en el Caribe, integrando además municipios como Riosucio, Unguía, Acandí y Turbo.
La cifra clave
Uno de los datos que más llamó la atención en Colombia es la capacidad proyectada del corredor.
Según reportó el diario colombiano El Espectador, el tren interoceánico buscaría movilizar hasta 25 millones de toneladas de carga entre ambos océanos, convirtiéndose en uno de los proyectos logísticos más ambiciosos impulsados por el gobierno Petro.
La obra forma parte del plan de reactivación ferroviaria del Ejecutivo colombiano, que incluye más de 1.500 kilómetros de proyectos férreos para reducir costos logísticos y recuperar un sistema abandonado durante décadas.
La inversión
El tamaño del proyecto también se refleja en el presupuesto.
Diversos medios económicos colombianos calculan que el corredor podría demandar inversiones cercanas a los 60 billones de pesos colombianos, equivalentes a unos US$ 16.200 millones.
La infraestructura incluiría terminales portuarios, viaductos, plataformas logísticas y conexiones digitales.
La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, sostuvo que el objetivo es convertir el corredor en una plataforma de transformación económica para el Pacífico colombiano.
“Este proyecto no puede medirse únicamente en kilómetros de vía o en toneladas de carga. Su verdadero valor está en la capacidad de generar oportunidades y fortalecer las economías locales”, declaró la funcionaria durante la presentación de los estudios en Quibdó.
El impacto económico
El gobierno colombiano estima que alrededor de 258 mil personas podrían beneficiarse directamente por el impacto económico y social del proyecto.
Para el economista colombiano Luis Fernando Mejía, director ejecutivo de Fedesarrollo y una de las voces más influyentes en temas de infraestructura y competitividad, Colombia necesita reducir urgentemente sus costos logísticos para mejorar su capacidad exportadora frente a otros países de la región.
Mejía ha advertido en diversos análisis económicos que los costos de transporte en Colombia siguen siendo superiores al promedio latinoamericano debido a la baja conectividad ferroviaria y la alta dependencia del transporte terrestre.
La apuesta del gobierno Petro es precisamente usar el tren como una herramienta para atraer inversión, comercio exterior y nuevos polos industriales en una región históricamente aislada.
¿Competencia para Panamá?
El proyecto también aparece en medio de los problemas operativos que enfrentó el Canal de Panamá durante los últimos años debido a las sequías y restricciones en el tránsito de barcos.
Por eso, Petro presentó el corredor como una alternativa estratégica para el comercio internacional.
“No es una utopía”, afirmó recientemente la ministra María Fernanda Rojas, quien sostuvo que el tren podría convertirse en una “alternativa al Canal de Panamá”.
Sin embargo, especialistas en logística internacional consideran poco probable que una vía ferroviaria pueda reemplazar el volumen marítimo que hoy maneja Panamá.
Más bien, analistas creen que el corredor colombiano podría funcionar como una ruta complementaria para determinadas cargas, especialmente en momentos de congestión o crisis climática.
Las dudas
El entusiasmo del gobierno colombiano contrasta con las críticas que surgieron tras el anuncio.
Sectores políticos y parte de la prensa cuestionaron que el proyecto aún no tenga diseños definitivos ni financiamiento asegurado. Además, persisten dudas por el impacto ambiental que tendría una infraestructura de gran escala en zonas selváticas del Darién y del Chocó biogeográfico.
A ello se suma el factor político: Petro dejará el poder en pocos meses y todavía no está claro si el próximo gobierno mantendrá la misma prioridad sobre el megaproyecto ferroviario.
Por ahora, el tren interoceánico colombiano sigue en fase de estudios. Pero el mensaje ya está lanzado: América Latina quiere redefinir sus rutas logísticas y Colombia busca asegurarse un lugar en ese nuevo mapa comercial.

