Miles llevaron flores, música y comida a los cementerios
Se registró gran afluencia de público en el Día de Todos los Santos

El Perú se unió ayer a la conmemoración del Día de Todos los Santos, una fecha de profundo significado religioso y cultural que convoca a miles de familias en torno al recuerdo de sus seres queridos fallecidos.
Más allá del feriado nacional, esta jornada se vivió como un reencuentro espiritual, donde la fe, la nostalgia y las tradiciones se entrelazan en los camposantos del país.
Desde tempranas horas, familias provistas de flores, música y comida acudieron a los cementerios generales de sus ciudades para rezar, limpiar tumbas y rendir homenaje a quienes partieron. En muchas comunidades, se organizaron serenatas en vivo, con músicos interpretando las canciones favoritas de los difuntos, generando momentos íntimos y emotivos.
Uno de los puntos de mayor afluencia fue el cementerio Virgen de Lourdes, en Villa María del Triunfo, considerado uno de los más grandes de Latinoamérica con más de un millón de tumbas. La municipalidad del distrito implementó estrictas medidas para garantizar el orden y la seguridad sanitaria: solo se permitió el ingreso con flores artificiales y agua embotellada; quedaron prohibidas las bebidas alcohólicas, y el ingreso vehicular fue restringido y se habilitó un servicio gratuito de buses para trasladar a los asistentes dentro del extenso terreno de 60 hectáreas.
Durante la jornada, se observó una mezcla de silencio respetuoso, limpieza de nichos, testimonios familiares y expresiones espontáneas de afecto. Algunos asistentes valoraron positivamente el ambiente sereno, mientras otros manifestaron nostalgia por no poder mantener ciertas costumbres, como llevar flores naturales o realizar homenajes más personalizados.
