Opinión

Becerra mostrando los colmillos al crimen

Por: José Luis Gil Becerra

Si la criminalidad transnacional andaba como Pedro por su casa en tierras peruanas, era por la impunidad que le facilitaban las fallas del sistema de justicia y de otros estamentos del Estado, como los ministerios y los gobiernos regionales y municipales. Esto no significa que la impunidad ya se extinguió, sino que por fin se estarían tomando las medidas necesarias para hacer retroceder un fenómeno que ya nos cuesta muchas vidas.

Como sabemos, los criminales reclutan, corrompen, intimidan o amenazan a integrantes de la PNP, el Ministerio Público, el Poder Judicial y el INPE, es decir, al sistema de justicia. En los ministerios y gobiernos subnacionales también se ha permitido, por años y de manera flagrante, que los criminales se infiltren o manipulen estas instituciones desde dentro, en especial para succionar recursos públicos y financiar sus actividades delictivas.

Los gobiernos anteriores, pese a sus esfuerzos y algunos aciertos, como en la gestión de Juan José Santivañes, por ejemplo, trataron de encontrar el «santo grial» de la lucha contra el crimen, pero fracasaron. Tal vez no fue por voluntad de los actores, sino porque el tiempo jugó en contra de estas medidas. Mientras la criminalidad avanzaba vertiginosamente, las fallas en el diagnóstico del fenómeno y la proliferación de «sacha analistas» y «neoexpertos» solo generaron más confusión, tanto en las autoridades como en los ciudadanos. El Estado y la Policía parecían no tener capacidad de mostrar los colmillos para enfrentar al monstruo criminal.

“La creación del Comando Unificado (PNP-FF. AA.) fortalece y da un mayor dinamismo a las investigaciones policiales”.

Hoy, al parecer, las cosas empiezan a cambiar. Con las acciones emprendidas por el Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori y sus ministros, como el de Justicia, Ernesto Álvarez, y el del Interior, César Astudillo, se perfilan con claridad cuatro líneas estratégicas que permiten ver una luz al final del túnel. La primera es la incorporación del Perú al Escudo de las Américas, junto con EE.UU. y otros países.

La segunda es una actuación más firme y eficaz de Migraciones, con un nuevo enfoque sobre el cumplimiento de las leyes migratorias, la expulsión de ilegales y el control fronterizo. La tercera es la creación del Comando Unificado (PNP-FF. AA.), que fortalece y le da un mayor dinamismo a las investigaciones policiales y a la ejecución de operativos exitosos, porque ayuda a mitigar la falta de personal para las operaciones.

La cuarta comprende la construcción de nuevos penales y el tratamiento de los criminales más avezados, a quienes se les está trasladando y cambiando de penal para evitar que sus acciones desde las cárceles sigan sembrando muerte y terror.

Si bien estas medidas demuestran que hoy sí le estamos MOSTRANDO LOS COLMILLOS al crimen transnacional, y esperamos que esto se refleje en los resultados de una estrategia que no tiene por qué ser perfecta desde el inicio, también debemos tener en cuenta que, al inicio, los criminales se inquietarán por estas medidas, pero estos podrían reaccionar con mayor agresividad.

Por eso, el Gobierno no debe desenfocarse ni hacer oídos sordos a la grita de la calle y a las puyas de la oposición, y debe mantener el rumbo de su estrategia implementando más medidas o desechando lo que no funciona. No distraerse es la clave ahora para que la evolución de la estrategia sea sostenible en el tiempo. Es por eso que también es necesario el respaldo ciudadano, porque si el Gobierno empieza a ganar la batalla contra el crimen, ganamos todos los peruanos. ¡Vamos con todo!

*Exdirector general de Inteligencia del Mininter y ExGein

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