Miles despidieron al Señor de los Milagros con lágrimas y oraciones
Mar morado acompañó el quinto y último recorrido procesional del año

Su fe y devoción hacia el Señor de los Milagros volvió a congregar a miles de fieles en las calles de Lima para acompañar el quinto y último recorrido procesional, en una de las manifestaciones religiosas más importantes del país y del continente.
La Sagrada Imagen del Cristo Moreno salió poco antes del mediodía del Santuario de Las Nazarenas, y tras la misa oficiada por el Arzobispo de Lima, Carlos Castillo, inició su quinto recorrido.
Desde muy temprano, personas de todas las edades se congregaron en la avenida Tacna para rendir homenaje al Cristo de Pachacamilla, muchos de ellos descalzos, llevando cirios, flores y escapularios, como muestra de su fe y devoción.
Caminar detrás del Cristo de Pachacamilla tiene un significado especial para quienes participan en esta tradición. Cada paso puede convertirse en una oración, una promesa cumplida o una oportunidad para pedir perdón, agradecer por las bendiciones recibidas y encomendar a sus familias, especialmente en momentos de enfermedad, dificultades o incertidumbre.
La quinta procesión empezó en la avenida Tacna, avanzó por los jirones Callao y Chancay, para después ingresar a la avenida Emancipación, Tacna e ingresar al Santuario Las Nazarenas, en medio de rezos y fuegos artificiales.
Para la Iglesia católica, la procesión es mucho más que una manifestación multitudinaria. Es una expresión pública de fe en Jesucristo, cuyo sacrificio en la cruz recuerda el amor de Dios por la humanidad y el camino de salvación. Los devotos que acompañan las andas no solo rinden homenaje a una imagen sagrada, sino que manifiestan su compromiso de seguir a Cristo y llevar sus enseñanzas a la vida cotidiana.
