Viceministra Miriam Ponce propone llevar al Perú al modelo de Biblioteca 24/7 de El Salvador
Durante su visita a El Salvador, destacó los espacios que unen lectura, recreación y aprendizaje, y resaltó el acceso de las familias a la cultura más allá del horario escolar y laboral

La lectura no debería tener horario de cierre. Eso es uno de los principales aspectos que destaca la viceministra de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación, Miriam Ponce Vértiz, quien se lleva de su visita una grata experiencia en la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), abierta a toda la población.
Integrante de la delegación oficial que encabeza la presidenta Keiko F

ujimori en El Salvador, Ponce Vértiz destacó que este modelo permite que las personas accedan a espacios públicos de calidad incluso cuando sus jornadas laborales les impiden hacerlo en los horarios habituales.
“Me llevo el compromiso de hacer que los espacios públicos estén al servicio de la ciudadanía muchas más horas del día y que realmente permitan a las familias poder utilizarlos”, señaló, al plantear que esta experiencia pueda servir de referencia para el Perú.
La viceministra también resaltó la propuesta pedagógica de la biblioteca, que combina la lectura con retos y actividades recreativas para los niños. Una fórmula que, a su juicio, demuestra que aprender, divertirse y desarrollar hábitos de disciplina pueden ir de la mano.
Destacó, además, la importancia del mantenimiento permanente de la infraestructura pública para garantizar espacios accesibles para todos, sin discriminación, y permitir que las familias disfruten de una oferta educativa y cultural diversa.
Ponce valoró asimismo la coordinación con el sector Educación para que las escuelas programen visitas a la biblioteca. Estas experiencias permiten a los docentes complementar el trabajo en el aula, desarrollar capacidades en sus estudiantes y despertar nuevas motivaciones para seguir aprendiendo a lo largo de la vida.
La experiencia salvadoreña deja así una idea para el Perú: las oportunidades de aprendizaje no terminan cuando suena el timbre de salida. También se construyen en bibliotecas y espacios públicos abiertos a las familias, donde leer puede convertirse en una experiencia compartida y aprender, en una actividad para toda la vida.
