
Al fin el Senado delegó facultades al Ejecutivo para que legisle en seguridad ciudadana y el fenómeno de El Niño. Pese al permanente “petardeo” a las benditas facultades por parte de la facción de izquierda radical de Juntos por el Perú, de Ahora Nación y de los partidos Obras y Buen Gobierno, felizmente la sensatez tocó la mente de 3 senadores de Obras y 2 de Buen Gobierno, rompiendo así el equilibrio perverso de 30/30 para pasar a tener hoy 35/25. La correlación de fuerzas ha empezado a cambiar.
Uno de los puntos trascendentales de estas facultades es que se autoriza a modificar el Decreto Legislativo 1141 del año 2012, ley que regula el Sistema Nacional de Inteligencia y la DINI, en los siguientes puntos: capacidad operativa propia, autonomía y flexibilidad, y modificación de marcos relacionados, como la definición de “grupos hostiles” a las organizaciones criminales transnacionales. Sin embargo, muchos senadores y diputados del espectro de la izquierda basaban su oposición en el nefasto recuerdo del uso de la inteligencia por el perturbado Vladimiro Montesinos, pretendiendo afirmar que, de otorgarse las facultades, se volvería a esa época y al uso político de la inteligencia, entre otras sandeces.
Pero es bueno aclarar, para entender de qué se trata esta facultad: en primer lugar, debemos tener claro que casi todos los sistemas de inteligencia del mundo manejan el llamado “CICLO DE PRODUCCIÓN DE INTELIGENCIA” o “CICLO DE INTELIGENCIA”.
Este consiste en 4 partes: 1. Búsqueda y obtención de información (también llamado recopilación o acopio de información); 2. Procesamiento de la información (clasificación); 3. Análisis de la información (del contenido, del significado, uniendo los puntos de coincidencia, entre otros); y 4. Difusión de la información (al Gobierno, a las autoridades o a los operadores de inteligencia u operativos policiales, según el caso).
Como es obvio, por muchos años la mezquindad, la ignorancia y la conveniencia política de sectores de la izquierda y de los caviares cercenaron el primer punto: la búsqueda y obtención de información. Esta mutilación del proceso de inteligencia ataba de manos al sistema, haciéndolo dependiente de lo que otras agencias de inteligencia le remitían.
Felizmente, esto ha terminado y ahora la DINI podrá organizar grupos de búsqueda de información, reclutar y administrar fuentes humanas, infiltrar organizaciones criminales y realizar otras actividades de inteligencia que le permitirán tener información de alta calidad para combatir el crimen transnacional, sirviendo como un apoyo estratégico a las operaciones policiales de búsqueda y captura de los facinerosos.
No nos dejemos engañar por quienes, de manera “conveniente”, lanzan “narrativas” para demonizar la inteligencia nacional que tanta falta le hace al país. No permitamos tampoco que la inteligencia sea utilizada para fines políticos y partidarios, y pedimos que se tome como consigna lo siguiente: “La inteligencia sirve a los más altos intereses del Estado y de la Nación peruana, no para los intereses de grupos políticos o de individualidades de ningún gobierno”.
Existen excelentes hombres de inteligencia en el Perú, activos y retirados (aunque el hombre de inteligencia realmente nunca se retira), de la PNP y de las FF.AA. y juntos, debidamente convocados, incentivados y controlados, podrían ser un gran potencial que marque la diferencia para enfrentar el fenómeno criminal que azota no solo a nuestra patria, sino también a muchas partes del mundo. ¡Vamos con todo!
(*) Exdirector general de Inteligencia del Mininter y ExGein
