Opinión

Cuando pagar impuestos parece ser un castigo

Por: Rafael Velásquez Soriano

En el Perú, cumplir con las obligaciones tributarias debería ser una muestra de responsabilidad ciudadana, pero para muchos pequeños comerciantes y emprendedores termina convirtiéndose en una desventaja frente a quienes operan al margen de la formalidad.

Cuando pagar impuestos implica asumir costos, trámites y exigencias que otros evaden sin consecuencias aparentes, surge una pregunta inevitable: ¿por qué cumplir con la ley parece costar más que incumplirla? Esta percepción no solo debilita la cultura tributaria, sino también la confianza en el Estado.

Según el INEI, el 70,9 % de la población ocupada del Perú tenía empleo informal en 2024, lo que refleja las dificultades para ampliar la formalización laboral y empresarial, así como el desafío que enfrenta el Estado para fortalecer la recaudación y garantizar que las obligaciones tributarias se distribuyan de manera equitativa.

Detrás de la informalidad existen negocios de subsistencia, dificultades para acceder al crédito, trámites complejos y una percepción de que los recursos públicos no siempre se administran con transparencia. Cuando el ciudadano no encuentra servicios de calidad o resultados concretos de su contribución, termina cuestionando para qué paga y qué beneficios obtiene a cambio de su esfuerzo.

Las autoridades deben explicar cómo simplificarán los procedimientos para obtener licencias, declarar los impuestos sin complicaciones y promoverán una formalización progresiva, sin renunciar a la fiscalización de quienes tienen capacidad de cumplir y evaden deliberadamente sus obligaciones. Asimismo, transparentar el uso de los recursos recaudados y demostrar que los impuestos se traducen en mejores servicios, seguridad, salud, educación, limpieza pública e infraestructura para los vecinos.

La cultura tributaria no se construye únicamente con campañas que recuerdan las obligaciones del contribuyente, sino también con un Estado que cumple las suyas, aplica las mismas reglas para todos y rinde cuentas al ciudadano sobre cada sol recaudado. Para promover la formalidad, los ciudadanos necesitan condiciones justas para trabajar, emprender y progresar.

Mientras cumplir siga pareciendo una desventaja y evadir una salida conveniente, será difícil recuperar la confianza ciudadana. El desafío es garantizar que pagar impuestos sea un acto de responsabilidad compartida y no una carga que desaliente a quienes hacen las cosas correctamente, porque de lo contrario seguiremos enfrentando una realidad en la que pagar impuestos parece ser un castigo.

(*) Abogado y exdecano del Colegio de Contadores Públicos de Lima

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