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Por el mes morado, Brenner presenta su serie Señor de los Milagros

Pintor le rinde homenaje con sus obras al Cristo de Pachacamilla

En el mes morado, la fe y el arte se funden en la serie Señor de los Milagros, conjunto de obras de temática religiosa del pintor mágico‑surrealista Miguel Brenner. El pincel del maestro, guiado por la devoción y la memoria, convierte la procesión del Cristo Morado en una experiencia espiritual y estética que trasciende el lienzo. Las piezas que integran esta serie —entre ellas las procesiones diurnas y nocturnas, el Cristo rodeado de fieles y la monumental imagen central— son un homenaje a la tradición limeña más profunda. Brenner capta el movimiento de la multitud, la luz de las velas, el olor a incienso, el sonido de las campanas y el silencio de la fe. En sus cuadros, la procesión avanza entre edificios antiguos, bajo el cielo azul o la luna, con miles de fieles vestidos de morado y llevando cirios encendidos como símbolos de su fe.

Por estas fechas, Brenner convierte su actividad artística en un ritual. Y, como buen creyente, se da su tiempo para asistir, como todos los años, a la procesión del Señor de los Milagros en su recorridos por las calles de Lima. De esta manera no solo muestra su devoción, también capta la realidad que le servirá como fuente de inspiración para futuras creaciones.
El maestro Brenner no pinta solo una imagen religiosa: recrea el alma colectiva del Perú. En sus cuadros, el Cristo Moreno emerge entre nubes de incienso y rostros anónimos que representan al pueblo creyente. Cada trazo es una plegaria, cada rostro una historia. El artista, profundamente devoto del Señor de los Milagros, ha declarado que su intención es “retratar la fe como energía viva, no como símbolo estático”.

Su lenguaje plástico combina realismo devocional y atmósfera onírica. La luz dorada y los tonos morados se mezclan con el humo y la multitud, creando una sensación de misticismo, una característica que es el sello de sus obras. Brenner utiliza el surrealismo mágico para elevar lo cotidiano —la procesión limeña, los fieles, las calles— a un plano espiritual donde lo humano y lo divino se entremezclan. De esta manera, convierte la procesión del Señor de los Milagros en una metáfora de identidad y esperanza. Su pintura no solo reproduce la imagen venerada, sino que la reinterpreta como símbolo de unidad espiritual y cultural.
Nacido en Huaral, formado en Bellas Artes y con más de cuatro décadas de carrera, Miguel Brenner ha expuesto en París, Roma, Nueva York, Miami, Tokio, Jerusalén y diversas ciudades latinoamericanas. Su obra figura en colecciones privadas de empresarios, diplomáticos y artistas, y ha sido reconocida por su capacidad de fusionar lo ancestral con lo universal. (Gerardo Porras)

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