Opinión

¿Manotazo de ahogado o jugada maestra?

Por: Hans Berger

Para nadie es un secreto la falta de institucionalidad que afecta a nuestro país, recordemos que el último periodo presidencial tuvo cuatro personas en la presidencia de la república y que el pasado proceso mundialista tuvo tres entrenadores a cargo de la selección peruana de fútbol (cada uno dirigió seis partidos de las eliminatorias). Parece que el mal ejemplo ha llegado a Universitario de Deportes, que el jue ves 1 de octubre presentó a Fabián Bustos como entrenador del plantel profesional, el cuarto en el año (podría ser el quinto si consideramos a Piero Alva). 

El 29 de setiembre, Universitario comunicó que el argentino Héctor Cúper dejaba de ser entrenador del club y que sería momentáneamente reemplazado por Alva, quien estuvo a cargo del entrenamiento el 30 de setiembre y ese mismo día anunciaron la contratación de Fabián Bustos. 

Cúper es uno de los técnicos con mayores pergaminos que ha dirigido en el Perú, si bien el equipo nunca demostró el ritmo arrollador que tuvo con Jorge Fossati, los números no fueron malos: dirigió catorce partidos, siete triunfos, cinco empates y dos derrotas, ambas en la altura del Cusco. La primera 2 – 0 con Cienciano que goleó en el Garcilaso a Lanus de Argentina (4 – 0) y a Botafogo de Brasil (6 – 1), la segunda 4 – 0 con Garcilaso, puntero del campeonato. Si bien la derrota ante Garcilaso fue muy abultada y el entrenador se equivocó en la formación inicial, tampoco me parece que era conveniente cambiarlo faltando tan solo siete fechas para terminar el campeonato, y menos con un entrenador que deberá cumplir tres fechas de suspensión, es decir, no podrá estar en la banca prácticamente la mitad de los partidos. 

Por otro lado, los dirigentes merengues parecen haberse olvidado que Bustos los plantó el 14 de abril del 2025, en plena participación en la Copa Libertadores de América, para ir a dirigir al Olimpia de Paraguay y declarando a su llegada a Asunción que: “estoy en el lugar donde quiero estar”, es decir, no solo los abandonó, sino -además- los ninguneó; y diecisiete meses después lo contra tan nuevamente. Los peruanos tenemos que hacernos respetar y esto no es precisamente hacerlo. 

Tampoco parece haberse tomado en cuenta que, luego de tres meses, fue cesado por los dirigentes del Olimpia y que luego de seis meses fue contratado para dirigir al equipo colombiano Millonarios, donde permaneció siete meses hasta que fue destituido del cargo, es decir, desde que renunció a la “U” entrenó a dos clubes y en ambos fue despedido. Por el bien de Universitario y su numerosa hinchada, espero que esta vez le vaya bien a Bustos y no dejé en el camino a la institución. 

(*) Periodista deportivo 

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