Play-Doh cumple 70 años y celebra el poder de la imaginación
La icónica marca de Hasbro celebra siete décadas como herramienta de juego y creatividad, destacando su aporte al desarrollo de habilidades cognitivas, motricidad fina y expresión emocional infantil

Play-Doh cumple 70 años y celebra siete décadas acompañando a generaciones de niños y familias. La marca, reconocida por sus masitas moldeables y su amplia variedad de colores, busca reforzar el valor del juego libre como espacio para desarrollar la creatividad y la imaginación.
La historia de Play-Doh comenzó en 1956, en Cincinnati, Ohio, como una pasta casera. Con el paso de los años, se convirtió en uno de los juguetes moldeables más reconocidos a nivel mundial y, en 2003, ingresó al Salón de la Fama de los Juguetes.
Juego y desarrollo infantil
De acuerdo con la información de la marca, Play-Doh puede utilizarse como herramienta para estimular diferentes habilidades durante la infancia. Amasar, pellizcar, cortar y moldear contribuye al desarrollo de la motricidad fina y la coordinación ojo-mano, capacidades relacionadas con actividades como la escritura y el dibujo.
El juego simbólico también permite que los niños creen objetos y escenarios, tomen decisiones y desarrollen procesos de planificación y coordinación motora.
En el ámbito de la terapia ocupacional pediátrica, las actividades con masas moldeables pueden emplearse para trabajar la fuerza de las manos, la pinza digital y la planificación motora. La información proporcionada también destaca su uso en actividades vinculadas con la integración sensorial y la propiocepción.
Una marca que conecta generaciones
Play-Doh destaca además el componente emocional del juego libre. Al no establecer un resultado único o correcto, la actividad permite que los niños experimenten con formas, colores y texturas de acuerdo con sus propias ideas.
Actualmente, la marca cuenta con más de 50 colores en su paleta, ampliando las posibilidades de creación.
A siete décadas de su lanzamiento, Play-Doh busca mantener el juego y la imaginación como elementos centrales de su propuesta, conectando a padres, abuelos y niños a través de una actividad que ha pasado de generación en generación.
