Agua para Manchay: proyecto beneficiará a más de 165 mil vecinos

En las zonas altas de Manchay, donde durante años miles de familias han dependido de camiones cisterna y han esperado por una solución definitiva para acceder al agua, este jueves comenzó una nueva etapa.
Fundación Lima inauguró dos importantes intervenciones de su Programa Agua de Emergencia: la conexión del Pozo 864 a la red de SEDAPAL, que junto con el Pozo 863 permitirá reforzar el abastecimiento para una población de más de 165,000 personas, y los primeros 55 pilones de agua en Retamal de Manchay, destinados a atender inicialmente a más de 25,000 habitantes que nunca tuvieron acceso a la red pública de agua potable.
La ceremonia contó con la participación de Renzo Reggiardo, alcalde metropolitano de Lima; José R. Méndez, presidente de Fundación Lima; Carlos Lezameta, viceministro de Construcción y Saneamiento; Fernando Laca, presidente del Directorio de SEDAPAL; y Santiago Rojas, representante de CAF en el Perú, además de dirigentes y cientos de vecinos de las comunidades beneficiarias.
Una obra financiada sin recursos del Estado peruano
Una de las características más relevantes del proyecto es su modelo de financiamiento.
La infraestructura ejecutada por el Programa Agua de Emergencia no ha requerido un solo sol del Estado peruano. Los recursos para hacerla realidad fueron obtenidos mediante aportes del sector privado, CAF y la cooperación internacional, con especial participación de la Fundación Obra Pía de los Pizarro y la Junta de Extremadura de España, además de personas y organizaciones que decidieron contribuir a reducir la brecha de acceso al agua.

Las instituciones públicas han cumplido, a su vez, un papel fundamental en la articulación, autorización y operación del sistema, particularmente la Municipalidad Metropolitana de Lima, SEDAPAL, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento y la Autoridad Nacional del Agua.
El modelo parte de una premisa sencilla: sumar la capacidad de la sociedad civil y del sector privado a la responsabilidad del Estado para acelerar soluciones donde la población no puede seguir esperando.
165 mil personas: tenían redes, pero faltaba agua
El primero de los proyectos inaugurados fue el Pozo 864, perforado y equipado en Manchay para ser incorporado al sistema operado por SEDAPAL.
Su puesta en funcionamiento, complementada por el Pozo 863, permitirá incorporar una nueva fuente de abastecimiento para más de 165,000 habitantes de sectores que ya disponen de infraestructura de agua y alcantarillado, pero que han enfrentado limitaciones en la disponibilidad del recurso y han debido recurrir al abastecimiento mediante camiones cisterna.
Para Fernando Laca, presidente de SEDAPAL, la cooperación entre las instituciones resulta fundamental para acelerar el cierre de brechas:
“Nuestro compromiso es que el agua producida pueda convertirse en un servicio seguro para la población. La articulación entre SEDAPAL y los distintos actores permite aprovechar infraestructura y nuevas fuentes para reducir las brechas existentes.”
SEDAPAL tiene a su cargo la prestación de los servicios de agua potable y alcantarillado en Lima Metropolitana y Callao.
Retamal: agua donde nunca hubo red pública
El segundo momento de la jornada tuvo lugar en Retamal de Manchay, con la puesta en funcionamiento de los primeros 55 pilones del Programa Agua de Emergencia.
Esta primera etapa permitirá acercar agua a más de 25,000 personas que durante años han vivido sin conexión a la red pública.
El proyecto continuará creciendo. Con la ejecución de una segunda y tercera etapa, Fundación Lima proyecta que más de 70,000 habitantes de Manchay puedan beneficiarse antes de finalizar el año.
Pero la infraestructura explica solo una parte de la historia.
Los propios vecinos de Retamal han sido actores fundamentales: acompañaron los trabajos, facilitaron la intervención en el territorio, organizaron a sus comunidades y aportaron trabajo y compromiso para hacer posible esta primera etapa.
“Esta obra pertenece fundamentalmente a la población de Manchay. Ellos creyeron, participaron, trabajaron y nos acompañaron durante todo el proceso. Nosotros hemos podido poner infraestructura y conseguir recursos, pero sin la comunidad este proyecto sencillamente no habría sido posible”, señaló José R. Méndez, presidente de Fundación Lima.
Una alianza que convierte cooperación en agua
El alcalde metropolitano de Lima, Renzo Reggiardo, destacó que la experiencia demuestra la capacidad de obtener resultados cuando diferentes sectores trabajan alrededor de una misma prioridad. Reggiardo ejerce la Alcaldía Metropolitana para completar el periodo municipal 2023–2026.
“Cerrar las brechas de nuestra ciudad exige trabajar juntos. Cuando la Municipalidad, la empresa privada, SEDAPAL, el Gobierno Nacional, Fundación Lima y, sobre todo, los vecinos suman esfuerzos, podemos acelerar soluciones que cambian realmente la vida de las personas.”
Por su parte, el viceministro de Construcción y Saneamiento, Carlos Lezameta, señaló:
“El desafío del acceso universal al agua requiere soluciones técnicamente seguras, pero también capacidad de innovar. Experiencias como Agua de Emergencia permiten articular esfuerzos mientras seguimos avanzando hacia soluciones definitivas y sostenibles.”
Lezameta fue designado viceministro de Construcción y Saneamiento mediante Resolución Suprema N.º 015-2026-VIVIENDA, publicada en agosto de 2026.
La ceremonia contó asimismo con Santiago Rojas, gerente regional norte de CAF y representante del banco de desarrollo en el Perú. CAF identifica actualmente a Rojas como su representante en el país.
Su presencia refleja la importancia que la cooperación multilateral ha tenido en un programa que busca demostrar que las alianzas pueden convertirse rápidamente en infraestructura social concreta.
Más de 450 mil personas alcanzadas
Antes de las intervenciones inauguradas en Manchay, el Programa Agua de Emergencia de Fundación Lima ya había contribuido a mejorar el acceso al agua de más de 450,000 personas en Lima Metropolitana.
Con los nuevos proyectos, esa cifra continúa creciendo.
El programa busca soluciones de emergencia y modelos no convencionales que permitan atender a poblaciones vulnerables mientras avanzan las grandes obras de infraestructura que constituyen la solución definitiva.
Para Fundación Lima, la experiencia también plantea una discusión más amplia sobre justicia y equidad urbana: las familias con menores recursos no deberían ser precisamente quienes paguen más por acceder al agua o quienes deban esperar más tiempo para disponer de ella.
“El agua no puede ser un privilegio”
Al cerrar la ceremonia, Renzo Reggiardo alcalde Metropolitano, resumió el propósito que orientará la siguiente etapa del programa:
“Hoy no estamos inaugurando solamente un pozo, tuberías o pilones. Estamos acercando un derecho fundamental a miles de familias. El agua no puede ser un privilegio determinado por el lugar donde una persona vive. Es un derecho universal.”
Y agregó:
“Vamos a seguir trabajando por justicia, por equidad y por dignidad. Nuestro objetivo es sencillo: que ninguna familia vulnerable tenga que resignarse a vivir sin agua cuando la sociedad, la empresa privada, la cooperación, las comunidades y el Estado podemos trabajar juntos para encontrar una solución.”
En Retamal, al final de la ceremonia, la imagen que resumió toda la jornada no estuvo en el estrado.
Estuvo en los pilones. Por primera vez, familias que durante años esperaron por agua pudieron verla correr en su propia comunidad.
Y detrás de esa agua hubo ingeniería, financiamiento y cooperación. Pero, sobre todo, hubo algo más difícil de medir: una comunidad que decidió participar y un conjunto de instituciones y personas que decidió no seguir esperando.

