Tensión en el Medio Oriente: Arabia Saudita cierra oleoducto del Mar Rojo
Tras ataques de milicias de Irán que operan en Irak, que se sumaron a la presión de hutíes

RIAD. El Ministerio de Energía de Arabia Saudita anunció el cierre “preventivo” del oleoducto Este-Oeste, conocido como Petroline, en el Mar Rojo, tras sufrir múltiples ataques. Esta infraestructura, considerada la principal vía alternativa para exportar crudo sin cruzar el estrecho de Ormuz, quedó fuera de operación en medio de la guerra que enfrenta a Israel, Estados Unidos e Irán, lo que incrementa la tensión sobre una de las arterias energéticas más sensibles del planeta.
Según un comunicado citado por la Agencia Saudita de Prensa (SPA), el ducto fue blanco de drones en las regiones de Riad y Medina, dejando varios heridos que recibieron atención médica. Aunque inicialmente no se precisó el origen del ataque, la Cancillería saudí responsabilizó a milicias respaldadas por Irán que operan desde Irak, las mismas que ya habían lanzado misiles y drones contra instalaciones del reino en el marco del conflicto regional.
El cierre del Petroline se suma a la presión generada por los ataques hutíes en el mar Rojo y el control de Bab al-Mandeb, que han complicado aún más las exportaciones de crudo saudí. En los últimos días, los hutíes dispararon oleadas de misiles y drones contra instalaciones energéticas en Abha, Najran y Jazan, mientras Estados Unidos intensificaba operaciones contra petroleros iraníes. Imágenes satelitales difundidas mostraron columnas de humo cerca del trazado del oleoducto, confirmando la magnitud de los daños.
Arabia Saudita, mayor exportador mundial de petróleo, depende de esta infraestructura para mantener el flujo hacia los mercados internacionales. El oleoducto, de 1,200 kilómetros, conecta los yacimientos del golfo Pérsico con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, y tiene capacidad para transportar hasta siete millones de barriles diarios. Su uso se había intensificado en los últimos meses como alternativa al estrecho de Ormuz, prácticamente paralizado por el bloqueo iraní.
La interrupción del Petroline representa un golpe estratégico y económico: cualquier afectación a su operación repercute de inmediato en los precios globales de la energía y en la seguridad de suministro.
