Opinión

Lugar de la Memoria o recinto de desmemoriados

Por: Ántero Flores-Aráoz Esparza

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Ernesto Álvarez Miranda, ha hecho desde el poder lo que antes nadie se había atrevido a hacer. Ha llamado la atención respecto al contenido de dicho museo, que fue creado para recordar la arremetida terrorista que puso en vilo a toda nuestra nación, pero que, sin embargo, daría la impresión de que fueron los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional quienes actuaron incorrectamente y transgredieron los derechos humanos.

Realmente el mundo al revés, pues fueron los terroristas los que hicieron enorme daño, no solo en bienes de propiedad pública y privada, sino atentando contra la vida y la integridad de muchísimas personas, tanto en la ciudad como en el campo, dejando innumerables niños en la orfandad, además de infinidad de personas que perdieron a sus parejas.

Se supone que con el “Lugar de la Memoria”, la gente joven que no escuchó las detonaciones de las bombas terroristas ni tampoco sufrió los apagones, a través de las imágenes y leyendas de dicho museo, podría visualizar la enormidad del sufrimiento de aquellas épocas.

Los mayores podrían recordar y los jóvenes podrían informarse, aunque, sin embargo, parecería ser que, con sus visitas al mencionado lugar, terminan desmemoriados, pues las leyendas de las imágenes que, a través de fotografías o películas, se exponen son ajenas a la realidad.

Cierto es que nuestra Policía y Fuerzas Armadas repelieron los actos terroristas, muchos de ellos en combate, pero de modo alguno fue represión indebida. Las fuerzas del orden cumplían con su deber constitucional de mantener el orden público y, de ser este afectado, poderlo recuperar.

Lamentablemente, y hay también que decirlo, fiscales y jueces desmemoriados, muchos con la influencia ideológica de la izquierda extrema, antes que investigar y juzgar se convirtieron en verdugos de quienes nos custodiaban y protegían.

La verdad es que poco importa o interesa si los museos, entre ellos “El Lugar de la Memoria”, se encuentran bajo adscripción, tutela o dependencia del Ministerio de Cultura o del de Justicia. Lo que importa es que las leyendas de las imágenes que se exhiben sean fiel reflejo de la realidad y no de lo que piensan los desmemoriados.

A todos nos interesa que se conozca la realidad y ello solo se puede hacer con la verdad, por lo que ya es hora de que el Estado, a través de los ministerios de Cultura y Justicia, y con la cooperación de los de Defensa e Interior, haga una comisión evaluadora de lo que se exhibe en el Lugar de la Memoria, pero principalmente de las leyendas a las que nos hemos referido, con la finalidad de que únicamente señalen la verdad, por más dolorosa que sea, pero sin falsas afirmaciones que dañan el prestigio y buen nombre de nuestras Fuerzas Armadas y Policiales.

También tenemos que recordar que tener colgados de un hilo, por años y años, a militares y policías que lucharon contra el terrorismo destructor y homicida no es justo. Incluso a quienes intervinieron exitosamente en la operación Chavín de Huántar, para rescatar a los secuestrados en la residencia del embajador del Japón por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), los tuvieron procesados 17 años.

Allí no queda la cosa: después de cuarenta años siguen procesados quienes recuperaron la isla del Frontón, tomada por sediciosos internados en ella. Luis Giampietri no pudo gozar en vida de una sentencia absolutoria.

Por todo lo expresado, es indispensable que se conozca la verdad y que los desmemoriados recobren la memoria y dejen de lado la tozudez.

(*) Expresidente del Consejo de ministros

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