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La historia del clan “Los Pulpos”

Desde el patriarca “El Father”, quien falleció en prisión en 2021 de coronavirus, hasta su nieto “Jhonsson Pulpo”

En las calles de Trujillo, donde la violencia se convirtió en parte del paisaje urbano desde los años 90, nació una de las organizaciones criminales más temidas del país: “Los Pulpos”. Una banda poderosa y sanguinaria que llegó a transformar la extorsión local en una red transnacional, con raíces profundas en los barrios populares y tentáculos que alcanzaron Chile y Bolivia. Precisamente en La Paz cayó hace unos días su último cabecilla, “Jhonsson Pulpo”, tras una operación coordinada por la policía peruana, boliviana, el FBI y la DEA. 

“LOS INJERTOS DE K Y K”

 El origen del clan se remonta a Teófilo Cruz Álvarez, conocido como “El Father”. Desde los primeros años, él y sus hijos se vincularon con el cobro de “vacunas” (cupos) a transportistas y comerciantes en la Ciudad de la Primavera. La violencia era el método para consolidar poder: asesinatos selectivos, amenazas y secuestros marcaron el inicio de una estructura que pronto se convirtió en una organización criminal. Para despistar a la Policía, Miller Mauricio Cruz Arce, “Miller” o “El Grande”, hijo de “El Father”, creó “Los Injertos de K y K”, que funcionaba como una facción o brazo operativo de “Los Pulpos” y a la que dirigía desde el penal Piedras Gordas. Estaban involucrados en diversas actividades criminales, dividiéndose en células especializadas en sicariato, extorsión y cobro de cupos, marcaje, transporte y abastecimiento de armas, tráfico de terrenos y microcomercialización de drogas. 

MEGA OPERATIVO “TORNADO” 

Un total de 22 miembros de “Los Injertos de K y K” cayeron en el megaoperativo “Tornado” en agosto de 2016 en Lima y  La Libertad. Fueron capturados los coordinadores de “Miller” (“El Father” y Cecilia Milagros Torres Cerquín, “Tía Ceci”) y su lugarteniente Nilson Junior Valverde Diestra, “Payaso” o “Junior”. “El Father” murió en 2021 víctima del coronavirus, recluido en el penal El Milagro de Trujillo, pero dejó un legado criminal que sus descendientes expandieron por distintos puntos del Perú y por otros países. 

“JOHN PULPO” 

Tras la caída de su hermano Miller, Jhon Cruz Arce, “Jhon Pulpo”, asumió el liderazgo. Bajo su mando, “Los Pulpos” se convirtieron en sinónimo de terror en La Libertad. Extorsionaban sistemáticamente a empresas de transporte urbano y a pequeños comerciantes, imponiendo cuotas que se pagaban bajo amenaza de muerte. En 2008 fue condenado a 25 años de prisión por homicidio, pero en 2025 salió del penal de Challapalca gracias a un habeas corpus que redujo su condena. Su salida reactivó las operaciones del clan y fortaleció la estructura que ya se había extendido a otros distritos. El dominio de “Los Pulpos” no fue absoluto. En Trujillo se enfrentaron a grupos como “Los Cocos”, “Los Malditos de El Triunfo” y “Los Norteños”, en una guerra por el control de territorios y rutas de transporte. Sus principales rivales en la actualidad son los miembros de “La Jauría”. Los enfrentamientos dejaron decenas de muertos y consolidaron la reputación de “Los Pulpos” como una organización despiadada. 

EL HEREDERO 

El hijo de Jhon, Jhonsson Smith Cruz Torres, “Jhonsson Pulpo”, había tomado el mando en 2014 y llevó la organización a otro nivel. Bajo su liderazgo, “Los Pulpos” se expandieron hacia el sicariato y el secuestro de empresarios, además de mantener el control de rutas de transporte. En 2020 fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de una comerciante, “La Reina de la Papa” de Trujillo, pero logró evadir la justicia fingiendo su muerte con un acta de defunción falsa inscrita en el Reniec. Con operaciones de cirugía plástica en nariz, orejas y mentón, buscó ocultar su identidad y se refugió en Chile y Bolivia. El martes 1 de septiembre fue finalmente capturado en un operativo conjunto entre las policías de Bolivia y Perú, con el apoyo del FBI y la DEA. 

Tres policías filtraban información a la banda criminal 

Tras el megaoperativo “Tornado”, entre los 22 detenidos figuraban los efectivos policiales Eber Riquelmer Juárez Moya (29), “Juárez”; Miguel Marcelo Salirrosas (30), “Tío Jhonny” o “Diablo”; y Santos Quispe Narciso (28), “Malaco”, quienes fueron acusados de filtrar información a la banda criminal. “Juárez” fue sentenciado a 22 años y 6 meses de cárcel, pero después le redujeron la condena a 16 años con el presunto apoyo de un exministro del Interior. A “Diablo” le dieron 27 años de prisión. Su nombre figura en 77 audios y más de mil mensajes que la Fiscalía investigó como parte de un presunto tráfico de influencias en el que estuvieron implicados un expremier y un exministro. “Malaco” pertenecía a la División de Investigación de la PNP.

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