Opinión

La ignorancia es atrevida

Por: Enrique Vidal

La cobarde agresión sufrida por Julio César Uribe cambió el tema de esta columna sabatina.

No es simplemente la acción por la espalda contra un símbolo del club Sporting Cristal.

Se trata de un penoso hecho que no escapa a la actualidad de una sociedad violenta y, a la vez, no admite ninguna justificación.

No vamos a analizar el componente penal de la agresión ni sus aspectos vinculantes, es decir, cómplices y modus operandi.

Queremos centrarnos en la forma como las autoridades deportivas del país poco o nada hacen para frenar a los vándalos en el fútbol.

No son hinchas, nadie agrede al mejor jugador de la historia celeste, en mi opinión, junto con Ramón Mifflin, Alfredo Quesada y Alberto Gallardo (QEPD).

Ya hemos visto con impunidad a desadaptados sociales ingresando a los entrenamientos de los más grandes clubes para amenazar y agredir a jugadores.

Si Sporting Cristal marcha en la parte posterior de la tabla de posiciones, no justifica un atentado contra la vida, el cuerpo y la salud de un dirigente.

Pudo ser peor, los responsables no deben ingresar NUNCA MÁS a un estadio de fútbol; así de drástica debe ser la sanción.

Julio César Uribe Flores, después de su brillante carrera futbolística en el país y el exterior, se ha preparado para ocupar cargos como entrenador y dirigente.

Es un referente del balompié peruano en el mundo, y esta noticia escapa a nuestras fronteras.

La imagen del país sigue en deterioro internacional por culpa de vándalos que hacen de la calle adyacente al estadio Gallardo una vía de anarquía.

La administración de Joel Raffo, que compró el club Sporting Cristal hace 7 años, debe reflexionar sobre su continuidad.

Si no quieren vender, deben gestionar inversiones que saquen del ostracismo al club bajopontino.

Nuestra plena solidaridad con Julio César Uribe, que ama su camiseta celeste y merece todo nuestro incólume respeto.

La Federación Peruana de Fútbol no puede ponerse de costado y silbar mirando al cielo.

Es hora de asumir responsabilidades y evitar sucesos parecidos o peores en un país donde los niveles de violencia crecen día a día.

La ignorancia es atrevida y la parálisis de las autoridades es tan dañina como el desvío de un sector de nuestra juventud.

Emitir comunicados oficiales no basta, es hora de ponerse a trabajar en serio convocando a todas las partes.

La gestión deportiva de los clubes requiere un componente indispensable de seguridad.

Los hinchas tienen derecho a alentar, criticar, protestar, pero no vamos a caer en la “extorsión deportiva”.

Recordemos que en el primer trimestre de este año hubo amenazas de muerte a los árbitros con pintas en la puerta de la VIDENA.

No esperemos que suceda una desgracia irreparable para actuar con decisión y en forma drástica contra los vándalos infiltrados en el fútbol peruano.

Muchas gracias por su lectoría y comentarios.

Bendiciones.

(*) Director general del canal Sintonia Te Ve.

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