Donald Trump afirma que pondrá su nombre al estrecho de Ormuz
Irán califica como crimen de guerra el ataque de EE.UU. contra una boda que dejó muertos y heridos

WASHINGTON. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que estudia poner su nombre al estrecho de Ormuz, después de asegurar que Washington mantiene el control de la estratégica vía de crudo y mercancías, convertida en el foco de la actual escalada en la guerra contra Irán.
“Ahora que lo tenemos bajo control estadounidense, ¿deberíamos cambiar el nombre de estrecho de Ormuz a estrecho de Trump? ¡Al igual que Estados Unidos, sería ‘más popular’ que nunca!”, escribió en su red Truth Social.
El mensaje de Trump llega una semana después de que publicara un mapa que identifica la vía marítima como “nuevo” territorio estadounidense, a más de seis meses del inicio del conflicto iniciado por EE.UU. e Israel y después de declarar su intención de añadirlo a las naciones y demarcaciones controladas por Washington.
En tanto, Irán calificó como “crimen de guerra” los ataques estadounidenses que causaron la muerte de cuatro personas, entre ellos un niño, y heridas a otras 68 en la celebración de una boda en el sur del país. “Estos brutales crímenes de guerra, que constituyen una grave violación de los principios fundamentales del derecho internacional, recuerdan a crímenes anteriores cometidos por estadounidenses-sionistas durante el último año y medio, incluidos los de Minab y Lamerd”, indicó el Ministerio de Exteriores iraní en un comunicado.
La cartera de Exteriores comparó el ataque con los que causaron la muerte de 168 estudiantes y profesores en la sureña ciudad de Minab y otro que dejó 21 fallecidos en la también sureña zona de Lamerd en el primer día de la guerra el 28 de febrero.
Como se sabe, al menos 18 personas murieron, incluidas cuatro en una boda, y otras 68 resultaron heridas en los ataques estadounidenses contra Irán la noche del martes, informaron las autoridades iraníes.
Por otro lado, Trump reavivó los rumores sobre un cambio de régimen en Irán al preguntar abiertamente cuándo “se levantarían y lucharían” los iraníes, mientras su Gobierno intensificaba la presión militar y económica sobre un Gobierno que, según funcionarios estadounidenses, es cada vez más vulnerable.
