La salud en manos de Gobiernos Regionales, un fracaso total
Por: Fernando Cillóniz Benavides

Nada resulta más repulsivo, cruel e injusto que el maltrato de un médico o enfermera a una persona enferma o adolorida. Y qué decir de las colas de amanecida que hacen los pacientes en la mayoría de los hospitales para ser atendidos tarde, mal y nunca.
La mejora de los servicios de salud pública debería constituir una de las máximas prioridades de toda autoridad gubernamental, a nivel nacional. En todo caso, ese fue el parecer, y el compromiso, del Gobierno Regional de Ica en el período 2015-2018, que me tocó liderar.
Desde que asumimos el gobierno en enero de 2015 recurrimos a la Autoridad Nacional del Servicio Civil (SERVIR) para convocar a los gerentes públicos más calificados del país, a fin de ocupar los cargos de mayor jerarquía en los hospitales y centros de salud de la región.
La orden fue muy sencilla y firme: acabar con el clientelismo político o puestos de favor, que tanto daño le hicieron a la salud pública de nuestra región en el pasado.
Fueron precisamente los gerentes de SERVIR y los profesionales que ganaron en buena lid sus puestos en nuestros hospitales y centros de salud quienes ejecutaron los cambios que permitieron la mejor atención y la reducción de los tiempos de espera de nuestros pacientes.
En Ica, en el período 2015-2018 cuadruplicamos las atenciones de consultas externas, eliminamos las colas y mejoramos las atenciones hospitalarias sin aumentar el presupuesto.
La digitalización de la gestión de la salud fue determinante para la mejora de los servicios hospitalarios. Aparte de cuadruplicar el número de consultas externas, mejoramos todos los procesos hospitalarios: historias clínicas digitales, gestión de farmacias y medicamentos, control y mantenimiento de equipos, atención hospitalaria, distribución de camas y cunas, UCIS, salas de cirugía, salas de rehabilitación, etc.
En Ica, en el período 2015-2018, lo logramos. Todo empezó por la profesionalización del servicio, seguido por la erradicación de la corrupción en el sector.
El problema es que todas las mejoras logradas en nuestra gestión se vinieron abajo tan pronto asumió el nuevo Gobernador Regional, Javier Gallegos, en enero de 2019.
Todos los gerentes de SERVIR fueron destituidos. Las descaradas “ventas” de puestos reaparecieron en todas las dependencias regionales. La diosa corrupción volvió a reinar en el Gobierno Regional.
A ese respecto, dada la experiencia que viví en carne propia en Ica, propongo lo siguiente:
Autonomizar la salud pública, profesionalizarla y despolitizarla en el país. Eso implicaría quitarles las competencias de salud a todos los Gobiernos Regionales. Incluso, quitarle la gestión hospitalaria al MINSA, al Ministerio de Trabajo (en el caso del Seguro Social de Salud, EsSalud) y a las FF.AA. y PNP, y dársela a una Autoridad Autónoma (AA) que se constituiría para gestionar la salud pública en el país de manera totalmente profesional y descentralizada.
Mantener el seguro de salud obligatorio. Sin embargo, los trabajadores deben optar libremente por el servicio de salud de su preferencia.
Masificar las Asociaciones Público-Privadas (APP) para la gestión de todos los hospitales y centros de salud del Estado. Tal cual los exitosos casos de los hospitales de EsSalud Alberto Barton y Guillermo Kaelin, en El Callao y Villa María del Triunfo, respectivamente.
¿Por qué no hay más APP, aparte de las dos antes mencionadas, para gestionar más hospitales públicos? Corrupción, solo corrupción y nada más que corrupción.
(*) Exgobernador regional de Ica
