
Una peligrosa huida desde una instalación militar terminó con dos peruanos de regreso en Lima y volvió a poner bajo la lupa el reclutamiento de extranjeros para la guerra entre Rusia y Ucrania. José Fernández, de 25 años, y otro compatriota identificado como Marc escaparon el pasado 5 de agosto de un sanatorio ubicado en las afueras de Moscú.
Fernández llegó al centro médico tras resultar herido por la detonación de un dron y un misil en la zona de combate. Tenía más de cien esquirlas en el cuerpo y había pasado por cinco hospitales de Rusia y Ucrania. Con apoyo de un ciudadano ruso, ambos encontraron una ruta sin vigilancia, atravesaron un pasaje subterráneo y alcanzaron una zona boscosa. Después recorrieron cuatro horas por carretera hasta llegar a la sede diplomática peruana.
Desde Moscú, la Cancillería gestionó su documentación y repatriación. El retorno tomó más de 30 horas, con escalas en Doha y São Paulo. Ya en Lima, fueron recibidos y trasladados al hospital Daniel Alcides Carrión, en el Callao.
El caso llevó al Gobierno de Keiko Fujimori a convocar al embajador ruso Alekséi Ushakov para exigir información sobre las cifras de compatriotas fallecidos, desaparecidos o retenidos.
