Internacional

Un giro histórico acerca a Colombia y Marruecos

Bogotá cambia el rumbo sobre el Sáhara

La cuestión del Sáhara Occidental acaba de registrar un importante movimiento diplomático en América Latina. Colombia anunció un cambio de posición y reconoció la soberanía de Marruecos sobre sus Provincias del Sur, retirando además su reconocimiento a la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD). 

La decisión fue comunicada en Cali durante una reunión entre el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, en la que también participó el canciller Omar Bula Escobar. Este último fue categórico al señalar que Colombia “reconoce la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara”.

Restrepo calificó el giro como “un nuevo comienzo” y manifestó la voluntad de construir una asociación estratégica con Marruecos, incluso con posibilidades de avanzar hacia un Tratado de Libre Comercio y mayores inversiones. Bourita, por su parte, calificó la decisión de “histórica”.

El cambio colombiano tiene una dimensión que va más allá del diferendo territorial. Marruecos puede convertirse en una plataforma para Colombia hacia África, mientras que Colombia puede desempeñar un papel semejante para Marruecos en América Latina. Se trata, por tanto, de una convergencia diplomática acompañada de claros intereses económicos.

La decisión de Bogotá se produce en un contexto internacional en el que ha aumentado el respaldo al Plan de Autonomía marroquí. Más de 130 países apoyan actualmente ese plan como marco realista, creíble o viable para una solución. 

En Naciones Unidas, la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre de 2025, reafirmó la búsqueda de una solución política, justa, duradera y mutuamente aceptable, y dio un nuevo peso al proceso negociador en torno a la propuesta de autonomía. 

¿Y el Perú?

El Perú tampoco es ajeno a esta evolución. En 2022, el Gobierno peruano retiró el reconocimiento a la RASD y señaló expresamente que respetaba la integridad territorial y la soberanía nacional de Marruecos, además de valorar el Plan de Autonomía como vía para el diferendo. 

Posteriormente, en 2023, Lima suspendió las relaciones diplomáticas con la RASD. Y el actual escenario peruano ha dado un paso adicional: en julio de 2026, la presidenta electa Keiko Fujimori expresó su compromiso de respaldar la integridad territorial de Marruecos y su soberanía sobre las Provincias del Sur, así como su adhesión a la Resolución 2797. 

La decisión colombiana adquiere así particular interés para el Perú. Ambos países latinoamericanos están modificando, sus posiciones frente a una cuestión que durante décadas estuvo marcada por fuertes alineamientos ideológicos.

El movimiento de Bogotá constituye una señal política de gran alcance: América Latina está revisando sus antiguas posiciones a la luz de una nueva realidad internacional.

Colombia acaba de mover una pieza importante del tablero. Para Marruecos es un significativo triunfo diplomático; para América Latina, una invitación a analizar el problema con nuevos ojos. Y para el Perú, que ya ha expresado una posición favorable a la integridad territorial marroquí y al Plan de Autonomía, constituye un escenario que merece especial atención.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba