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Especialistas del INSN Breña salvan a niña de 3 años que vivía con un tumor de 4 kilos en su abdomen

La intervención de alta complejidad permitió preservar el útero y los ovarios de la menor asegurando su futuro reproductivo. La paciente llegó procedente de Chanchamayo

Para Ainoha, de solo tres años de edad, jugar y correr se convirtieron de pronto en un recuerdo lejano. Su historia dio un giro drástico en su natal Chanchamayo cuando su abdomen empezó a crecer sin tregua. Con el paso de los meses, aparecieron el dolor, los vómitos y la imposibilidad de alimentarse con normalidad. Su madre buscó ayuda en Chanchamayo, pero la gravedad del caso exigía atención altamente especializada y fue así como la pequeña llegó al Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) Breña, donde los médicos le extrajeron un tumor de cuatro kilos que se desarrolló en uno de sus ovarios que ocupaba casi la tercera parte del peso corporal de la menor y aplastaba sus órganos vitales.

La niña ingresó por el Servicio de Emergencia y, tras los estudios correspondientes, fue programada para una cirugía de alta complejidad debido a la enorme masa abdominal. «El tumor había crecido rápidamente y ya le ocasionaba dolor intenso, vómitos e intolerancia a los alimentos porque comprimía el estómago», explicó la Dra. Noemí Aquino Cabrera, médico asistente del Servicio de Ginecología Pediátrica del INSN Breña, quien junto a un equipo multidisciplinario realización la operación quirúrgica de casi tres horas.
Los estudios preoperatorios permitieron sospechar que se trataba de una tumoración abdominopélvica originada en el ovario izquierdo. Sin embargo, solo durante la cirugía el equipo médico pudo confirmar la verdadera magnitud del desafío.

Al abrir la cavidad abdominal, los especialistas encontraron un tumor mixto —con componentes sólidos y líquidos— de entre 25 y 30 centímetros de diámetro que comprometía completamente el ovario izquierdo y la trompa uterina. Tras una delicada disección, lograron retirar la tumoración, que pesaba cerca de cuatro kilos, sin presentar complicaciones durante el procedimiento.

«Pudimos extirpar completamente el tumor y preservar el útero, así como el ovario y la trompa derecha, lo que permitirá que en el futuro la paciente pueda desarrollarse normalmente», destacó la especialista.
Reveló también que, la enorme masa abdominal no solo limitaba la alimentación de la menor y de no haber sido intervenida oportunamente, las consecuencias pudieron ser fatales, ya que la complicación más frecuente era una obstrucción intestinal. También existía el riesgo de que el tumor se torciera o se rompiera espontáneamente, provocando una peritonitis que podía poner en peligro la vida de la paciente.

Para la madre de Ainoa, el momento más difícil fue verla perder poco a poco la alegría mientras su abdomen seguía creciendo. «Cuando me dijeron que ya la iban a intervenir sentí un gran alivio. Ver sufrir a mi bebé era inexplicable. Ningún padre quiere ver a su hijo pasar por algo así», expresó emocionada.

Diagnóstico oportuno
La especialista del INSN Breña explicó que este tipo de tumores ováricos en niñas son poco frecuentes, pero pueden detectarse tempranamente mediante controles médicos y ecografías pélvicas cuando existe sospecha clínica o incluso desde la etapa prenatal en algunos casos.

Casos como el de Ainoha trascienden la anécdota médica; son el testimonio vivo de por qué el INSN de Breña se mantiene como el corazón palpitante de la pediatría en el Perú. Allí donde la medicina convencional lo dio todo, este emblemático instituto desplegó su potencial de alta especialización y humanidad para salvar a los niños que el resto del país no puede atender.

Hoy, la pequeña de Chanchamayo ya no siente el peso que aplastaba sus días. Vuelve a alimentarse, vuelve a sonreír y, sobre todo, vuelve a tener un futuro. En los pasillos del emblemático INSN Breña, una vez más, la ciencia y la vocación le ganaron la partida a la muerte.

Gracias a la intervención del equipo multidisciplinario del INSN Breña, Ainoha superó con éxito una cirugía de alta complejidad que no solo salvó su vida, sino que también preservó su futuro reproductivo. Hoy continúa recuperándose favorablemente, mientras su familia vuelve a sonreír después de meses de incertidumbre y angustia.

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