Opinión

Cuando la inteligencia artificial piensa por nosotros

Por: David Auris Villegas

En cierta ocasión, Mario llegó tarde a mi clase de posgrado. Venía de otra entrevista laboral. Se le notaba frustrado. Dijo que las empresas no valoraban sus dos doctorados. Apenas se sentó, me preguntó sobre los tipos de IA y prompts que usaremos en clases, y empezó a contarnos con maestría sobre las diferentes inteligencias artificiales. Curioso, le pedí que redactara un artículo de opinión sobre la maldición de la IA, sin ayuda. Insistió en que al menos le facilitara la estructura. Al final lo escribió, pero el resultado fue fatal. Entonces comprendí que Mario dominaba la inteligencia artificial, pero había perdido la confianza en sus propias ideas.

Visionario de esta posible y lúgubre realidad del futuro, el reconocido periodista Andrés Oppenheimer, en su programa de CNN, reflexiona que la inteligencia artificial puede atrofiar nuestro cerebro debido a la pérdida cognitiva y coincide con los investigadores en que la gran amenaza del futuro podría ser una sociedad sin pensamiento crítico, semejante a una sociedad de zombis.

Esta advertencia cobra mayor sentido cuando observamos lo que ocurre en el mundo. Los países desarrollados están impulsando un agresivo uso de la inteligencia artificial enfocado en la creatividad y la innovación para inventar productos tecnológicos, afianzar su liderazgo y acrecentar su prosperidad. En países como China, Israel, Alemania y Estados Unidos, la inteligencia artificial es un apalancador de la creatividad y el pensamiento crítico; realmente es un aliado del desarrollo sostenible y la innovación.

Mientras tanto, en varios países pobres como los de Sudamérica o África, la inteligencia artificial en el sistema educativo la usamos de manera abrumadora, reducido muchas veces a copiar y pegar para obtener las más altas calificaciones.

Esta forma de utilizar la IA como nuestro referente traerá consigo una generación de repetidores como los papagayos. A largo plazo, nos convertirá en una sociedad más dependiente, consumista y empobrecida, debido a que Mario no puede almorzar y saciar el hambre de su novia.

Asimismo, el periodista especializado en tecnología de The Atlantic, Matteo Wong, reconoce que la IA agiliza el trabajo documentario, pero enfatiza que delegar todo el trabajo académico a la IA debilita nuestro razonamiento crítico. Por ello nos recomienda que lo utilicemos como soporte de nuestro pensamiento crítico.

De tal manera que, si constantemente confiamos nuestra labor cognitiva a la inteligencia artificial, corremos el riesgo de perder nuestro poder racional y este ayudante terminará convirtiéndose en nuestro jefe.

(*) Experto en autodivulgación científica para posicionar la marca profesional en Google. Edita y divulga las revistas AURISEDUCA Y AURIS.

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