Opinión

El desafío de unirse contra el crimen

Por: José Luis Gil

El incremento sostenido de la criminalidad en el Perú, así como en otras partes de América, coloca a nuestro país en el puesto 13 de 18 países de América, muy por debajo de países con alta tasa de crímenes como Jamaica, Ecuador, Haití, Honduras, Colombia, México y Brasil, entre otros, pero por encima de El Salvador, Paraguay, Chile, Argentina y Bolivia, según los reportes de CEPALSTAT-Estadísticas de Gobernanza, Justicia y Seguridad. Como podemos ver, el Perú no ocupa los primeros lugares en homicidios, pero sí figura entre los países donde la inseguridad constituye una de las principales preocupaciones de la población. Debemos tomar en cuenta que no solo es la tasa de homicidios lo que define una situación de inseguridad, sino también otras formas criminales, el control territorial y sus capacidades para “dominar” la política local.

 Es por eso que preocupa que aún en nuestro país no estemos viendo la magnitud del problema y haya ciudadanos, empresarios, políticos, intelectuales y hasta autoridades que, basados en su ignorancia, suponen que este problema se resuelve “con más patrulleros” o solo con participación de la Policía Nacional del Perú o las Fuerzas Armadas. Por primera vez tendremos que ponernos de acuerdo en que la ejecución de “operativos policiales de gran magnitud” no significa tener una “estrategia integral” que garantice una disminución sostenida del crimen, y menos aún que esto se resolverá en el corto plazo. Ese sería el primer y gran avance en esta gesta por el país. 

La Policía Nacional del Perú está haciendo su chamba, poniendo todos sus esfuerzos, y hoy nos muestra un avance y sus resultados positivos con 450 fallecidos menos en el periodo enero-julio 2026 respecto de enero-julio 2025. Las tareas de la PNP se enfrentan aún con limitaciones logísticas y a tener que lidiar cotidianamente con un sector del Ministerio Público que le disputa inconstitucionalmente la investigación criminal, o con el Poder Judicial convertido en la “puerta giratoria” de los criminales. Por el momento, es inevitable ocultar el avance de las organizaciones criminales extranjeras que han ingresado al país (16 aprox.) y los efectos de la sensación de inseguridad de los ciudadanos, que difícilmente disminuirá pronto, aun teniendo las estadísticas frente a sus ojos.

“La PNP se enfrenta aún con limitaciones logísticas y tener que lidiar con un sector del Ministerio Público que le disputa la investigación criminal” 

Esa es la tragedia. Una necesaria estrategia integral contra el crimen no es la “varita mágica” que viene de la mano de alguien; es un desafío que, si deseamos que realmente sea sostenible en el tiempo, obligará a construirla con el concurso de todos. No son tiempos de mezquindades, de cálculos políticos ni de “gurús” extranjeros o nacionales. La realidad y el fenómeno sui generis en el país obligan a las autoridades y a los políticos, desde la cabeza del Gobierno, a que se informen correctamente, sin prejuicios y de manera responsable, sobre esta época de violencia criminal. Solo así podremos encontrar luz en el camino y, para eso, lo primero es dotar de recursos extraordinarios e históricos al Sistema de Inteligencia Nacional y a la Policía Nacional para que sean la “punta de lanza” de esa estrategia.

De lo contrario, el sufrimiento, el dolor y la muerte de nuestros ciudadanos seguirán retumbando en las mentes y los corazones de los ciudadanos todos los días. ¡Vamos con todo! 

(*) Exdirector general de Inteligencia del Mininter y ExGein 

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