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Oficinas corporativas se adaptan a nuevos ciclos

Con equipos más dinámicos y modelos laborales en ajuste, las empresas buscan oficinas capaces de responder a cambios operativos sin perder eficiencia

El segundo semestre suele llevar a las empresas a revisar con más detalle sus decisiones operativas. No siempre se trata de crecer o reducir, sino de ajustar: recalcular presupuestos, reorganizar equipos, proyectar necesidades para los próximos meses y evitar compromisos que resten margen de maniobra.

En el Perú, julio marca además un punto de balance para muchas compañías. El cierre del primer semestre, las Fiestas Patrias y el inicio de un nuevo ciclo institucional abren una etapa de revisión interna. En ese proceso, la oficina vuelve a aparecer en la agenda, pero con una pregunta distinta: no solo cuánto espacio ocupar, sino qué tan adaptable debe ser ese espacio para acompañar una operación que todavía se mueve.

La flexibilidad entra en la gestión del negocio
Desde la mirada de WeWork, el mercado latinoamericano atraviesa una etapa en la que la flexibilidad inmobiliaria gana valor no solo por los cambios en la forma de trabajar, sino también por la necesidad de las empresas de tomar decisiones con mayor margen de ajuste. En escenarios de mayor incertidumbre, los modelos tradicionales de largo plazo pierden atractivo frente a alternativas que permiten adaptar espacios, plazos y configuración de equipos.

“Cuando el mercado ofrece alta certeza, muchas empresas pueden optar por contratos inmobiliarios tradicionales de largo plazo. En escenarios de mayor incertidumbre, en cambio, los formatos flexibles permiten ajustar espacios, plazos y configuración de equipos sin comprometer la operación futura. Esa capacidad de adaptación es precisamente el valor que hoy buscan muchas compañías”, señala Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica.

En Lima, la oficina se mira con más precisión
En Lima, este debate también se refleja en el mercado corporativo. Según Binswanger, la vacancia de oficinas Clase A se ubicó en 10,71% al cierre del primer trimestre de 2026, mientras que la absorción neta alcanzó los 17.763 m². Más allá del dato inmobiliario, la lectura empresarial apunta a una gestión más fina del espacio: ubicación, eficiencia, servicios y capacidad de adaptación pesan cada vez más en la decisión.

La evaluación ya no pasa únicamente por tomar una oficina más grande o reducir metros. Para algunas compañías, el reto está en evitar estructuras sobredimensionadas; para otras, en contar con espacios que puedan responder a equipos híbridos, proyectos temporales o cambios en la operación. En ambos casos, la rigidez puede convertirse en un costo difícil de corregir.

Hidalgo sostiene que este cambio ha llevado a las empresas a mirar la oficina como parte de su estrategia operativa. “Para algunas compañías, el reto será no sobredimensionarse; para otras, asegurar espacios que puedan ajustarse a equipos híbridos, áreas por proyecto o cambios en la operación. En ambos casos, la rigidez termina convirtiéndose en un costo”, agrega.

El trabajo híbrido cambia la forma de calcular la oficina
A la presión inmobiliaria se suma una tensión laboral que sigue abierta. El estudio “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral”, elaborado por WeWork y Michael Page, muestra que el 48% de trabajadores en Perú ya labora de manera completamente presencial, frente al 16% registrado en 2023. Sin embargo, el modelo híbrido sigue siendo el preferido por el 54% de los encuestados.

Ese contraste obliga a repensar la oficina desde su uso real. Si no todos los equipos están todos los días en el mismo lugar, las empresas deben definir qué actividades justifican la presencialidad: reuniones estratégicas, mentoría, colaboración, integración, atención a clientes o espacios de concentración.

Para WeWork, esa es una de las principales transformaciones del mercado: la oficina deja de funcionar como una superficie fija y empieza a operar como una plataforma adaptable. A nivel regional, la compañía atiende desde profesionales independientes hasta operaciones corporativas de gran escala, una posición que le permite identificar cómo distintas empresas ajustan sus espacios según tamaño, cultura, necesidades de colaboración y ritmo de trabajo.En el segundo semestre, esta mirada puede ganar más peso entre las empresas peruanas. La planificación ya no se reduce a ocupar una oficina, sino a contar con espacios capaces de acompañar cambios en la forma de trabajar, cuidar costos y sostener la operación sin perder flexibilidad.

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