África deja huella en el Mundial
Solo Marruecos y Egipto clasificaron a octavos de final, pero la mayoría se fue entre aplausos

El partidazo que jugó la sorprendente Cabo Verde, un país insular de apenas 500 mil habitantes, frente a Argentina, que a duras penas la pudo derrotar 3-2 en los suplementarios, con susto y pidiendo la hora, es una muestra del despegue del fútbol africano. Solo Marruecos —eliminó a Países Bajos— y Egipto —clasificó por penales ante Australia— pasaron a los octavos de final, pero además de Cabo Verde, también se fueron con la cabeza en alto y entre aplausos la República Democrática del Congo y Senegal.
El continente africano vive en este Mundial su mejor representación histórica: diez selecciones clasificadas, duplicando la cifra de Qatar 2022. De ese total, nueve pasaron a los dieciseisavos de final: Marruecos, Egipto, Senegal, Sudáfrica, Costa de Marfil, Ghana, RD del Congo, Argelia y Cabo Verde. ORGULLOSOS El presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Patrice Motsepe, considera este logro consecuencia del trabajo realizado en los últimos años. “Esta labor dura y las inversiones en el fútbol juvenil, en los entrenadores, las ligas profesionales y las infraestructuras de cada uno de los 54 miembros de la CAF han dado su fruto”, expresó con orgullo. Los países africanos llevan mucho tiempo reclamando más plazas para el Mundial, ya que, al igual que Europa, su confederación cuenta con más de 50 miembros, pero con muchos menos equipos clasificados. Mientras que la CAF contó con 10 selecciones en la competencia, la UEFA tuvo 16. Es posible que, tras lo logrado en 2026, para los próximos mundiales les concedan más cupos.
DEJAN HUELLA
Aunque solo dos selecciones lograron avanzar a octavos de final, el rendimiento general está dejando huella. Marruecos confirmó que su semifinal en 2022 no fue casualidad, Egipto volvió a esce na con la jerarquía de Mohamed Salah, y Cabo Verde se convirtió en símbolo de resistencia y orgullo, demostrando que incluso los países pequeños pueden desafiar a gigantes. Senegal, liderado por Sadio Mané, cayó en la fase de grupos, pero dejó un mensaje que trascendió lo deportivo. El delantero llamó a los futbolistas con raíces africanas que hoy juegan en Europa a optar por representar a sus países de origen. “El talento africano no necesita escapar, necesita crecer aquí, con orgullo y compromiso”, dijo. Sus palabras resonaron en un continente que busca consolidar su fútbol como potencia global, más allá de ser cantera para las ligas europeas.
CON LA FRENTE EN ALTO
La RD del Congo también se despidió con dignidad, mostrando un fútbol físico y ordenado que complicó a rivales de mayor tradición y jerarquía. Túnez y Ghana, aunque no lograron victorias resonantes, ofrecieron partidos competitivos que reflejan el avance táctico y la disciplina de sus planteles. El futuro del fútbol africano se vislumbra auspicioso. La ampliación del Mundial a 48 equipos permitió que más selecciones mostraran su nivel, y la experiencia adquirida será capitalizada en los próximos torneos. Marruecos y Egipto ya son referentes, pero detrás vienen generaciones que sueñan con repetir o superar esos logros.
LAS ESTRELLAS
A nivel individual hay estrellas que refulgen. El arquero Vozinha, de Cabo Verde, pieza clave en la histórica campaña de los insulares, se convirtió en héroe nacional al detener múltiples remates frente a Argentina y mantener viva la ilusión hasta los suplementarios. El delantero Lopes Cabral marcó un golazo que debe ser uno de los mejores del Mundial. Sadio Mané, de Senegal, y Mohamed Salah, de Egipto, también desplegaron talento y categoría en la cancha. El portero de RD del Congo, Lionel Mpasi, uno de los mejores ante Inglaterra, también se fue entre aplausos.
