La 13ª edición del Bicentenario de América convierte a Lima en capital cultural del continente
Más de 600 artistas participan en la Cruzada y Museo Itinerante, que se realizará hasta el 28 de junio en Jesús María

Lima se viste de arte y memoria tras la inauguración de la 13ª edición de la Cruzada y Museo Itinerante del Continente Americano – Bicentenario de América, un proyecto cultural nacido en plena pandemia y que hoy, cinco años después, se consolida como un fenómeno de integración artística con proyección global. Creado y organizado por el maestro hondureño Jaime Vallardo Chávez, este espacio reúne a más de 600 artistas de 17 países, quienes despliegan un abanico de expresiones que van desde la pintura y la escultura hasta instalaciones interactivas y performances.
El evento, que se desarrolla en el Centro Cultural Sérvulo Gutiérrez de Jesús María y permanecerá abierto hasta el 28 de junio, se ha convertido en un punto de encuentro donde la diversidad artística se entrelaza con la memoria histórica y la hermandad continental.
Por Perú participan ilustres figuras de las artes plásticas como Víctor Delfín, Bruno Portuguez y Miguel Brenner, entre otros. Países como Brasil, Argentina, Estados Unidos, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Costa Rica, Ecuador, Uruguay, Bolivia, Chile y Paraguay se suman a esta convocatoria ampliada, reafirmando el carácter integrador de la cruzada.
Con el paso de los años, el evento ha alcanzado una proyección global, lo cual se confirma con la participación de artistas de España, Francia, Inglaterra, Italia, Portugal, Taiwán, India, Serbia, Italia, Rumania y Marruecos. Cada participante ha recibido su credencial oficial que lo distingue como Embajador del Arte de América por el país que representa.
La edición 2026 cuenta con el respaldo de la Municipalidad de Jesús María y de museos de prestigio como el MAXXI de Roma y el Museo Amano de Lima, lo que confirma la solidez alcanzada por la iniciativa. La agenda del museo itinerante incluye escalas en Roma, París y Colombia, consolidando su carácter intercontinental.
Reconocimientos y distinciones
En esta edición, los artistas peruanos José Ricaldi y Juan Antonio Trujillo Ramírez recibieron el título de Embajadores del Arte de América, una distinción honorífica que reconoce a creadores cuyas obras se inspiran en los procesos independentistas del continente.
Asimismo, se otorgó el título de Artista Patrimonio de América a figuras desaparecidas cuyo legado sigue iluminando la historia cultural del continente. Entre ellos destacan los peruanos Tilsa TSuchiya (1928-1984), Pancho Fierro (1807-1879), Oscar Allain Cotera (1922-2025), Leoncio Tineo (1924-1996), Ricardo Flores Gutiérrez de Quintanilla (1893-1983) y Edilberto Mérida (1927-2009). Asimismo Marcos de Souza (1960-2021), Mestre Vitalino (1909-1963) y Jose Cipriano Da Silva (1935-2017), de Brasil; Marina Núñez del Prado, (1910-1995), de Bolivia; Manuela Cesaratto (1972-2023), de Argentina; Rossana Gómez (1963-2024), de Colombia; y César Augusto Ordóñez Mendoza (1944-2013) y Efraín Portillo (1941-2013), de Honduras, entre otros.
Un proyecto con trayectoria ascendente
Desde su creación en 2021, el Bicentenario de América ha trazado una curva ascendente que lo ha llevado de Honduras a Lima y de allí hacia escenarios internacionales como Roma y París. Su propósito es claro: mantener viva la memoria histórica y las costumbres de las naciones americanas a través del arte, al tiempo que proyecta la voz de América hacia el mundo. La inauguración de esta 13ª edición confirma que la cruzada no solo es un evento artístico, sino un símbolo de resistencia cultural y de unión continental.
El evento cultural ha logrado una visibilidad internacional con la cobertura de diversos medios especializados, que le ha otorgado a Vallardo tres activos poco comunes en un artista independiente: legitimidad institucional, alcance comercial y visibilidad. El maestro hondureño, conocido como El Artista de las Monedas Mundiales, también destaca por su dominio de los idiomas portugués y francés, además del español, lo que le permite oficiar de una suerte de canciller del arte. Esta capacidad lingüística le abre las puertas a un diálogo directo con creadores de distintos continentes y fortalece el carácter integrador de la cruzada, consolidando la vocación del Bicentenario de América como un espacio de encuentro cultural sin fronteras.
La difusión ha permitido que el proyecto trascienda fronteras y se posicione como un espacio de integración artística y de diálogo entre naciones.
Con cada edición, el proyecto reafirma que el arte es un puente que conecta generaciones y territorios, y que la memoria compartida de los pueblos americanos puede expresarse en lienzos, esculturas y performances que dialogan con el presente. La Cruzada y Museo Itinerante del Continente Americano – Bicentenario de América se erige así como un referente internacional de integración artística, un espacio donde la historia se transforma en creación y la creación en legado. (Gerardo Porras)
