Opinión

La letra chica de la captura y la hora de la coalición

Por: Alicia Barco Andrade

El Perú despierta una vez más bajo la neblina de la incertidumbre. Un empate técnico milimétrico sirve de escenario perfecto para que la demagogia intente, mediante una gobernanza líquida, capturar los eslabones más débiles de nuestro sistema democrático. Sin embargo, mientras los comunicados oficiales apelan a una calma estéril, la realidad en las calles y la data dura destruyen cualquier relato edulcorado. Frente a la farsa y el asedio en las mesas de votación, la consigna es una sola: data mata relato.

El último domingo fuimos testigos del desmoronamiento definitivo de la supuesta “neutralidad” de ciertos operadores que instrumentalizaron la justicia penal en el país. La máscara se cayó por completo. Por un lado, vimos la preocupante estampa de un fiscal en funciones —quien horas antes amenazaba con la mordaza del lawfare al analista Jorge Nieto por recordar verdades históricas sobre el Movadef— subido en el estrado de un mitin político, micrófono en mano, arengando abiertamente en favor de una facción radical. Por el otro, el descarado ingreso del congresista y candidato Roberto Sánchez al penal Barbadillo en plenas horas de votación, configurando un flagrante acto de proselitismo político amarrado a la figura de Pedro Castillo.

No estamos ante simples anécdotas o faltas administrativas; estamos ante actos lesivos a la neutralidad política que involucran no solo a un legislador, sino al propio ministro de Justicia y al congresista Balcázar.

La lectura legal y punitiva, trabajada minuciosamente junto al Dr. Freddy Rutti, es clara: corresponde la inmediata acusación constitucional y la inhabilitación para el ejercicio de la función pública de estos personajes.

Por ello, el compromiso asumido en vivo en nuestro programa por el congresista Alejandro Muñante para ingresar esta denuncia formal ante el Pleno no puede quedar en el tintero. El Congreso tiene la obligación histórica de cerrarle el paso a la impunidad, especialmente frente a la parálisis de una Comisión de Fiscalización hoy secuestrada por el nefasto recuerdo de “Los Niños” de Acción Popular.

La ciudadanía real, la que sostiene el país, está agotada. Nuestras encuestas en las calles reflejan un rechazo rotundo a la bandera de la Asamblea Constituyente, entendida ya por el peruano de a pie como lo que realmente es: una cortina de humo para tapar la ineficiencia y denuncias de presunto peculado como las que cercan a figuras de esa misma orilla radical. El ciudadano siente que ha sido despojado de su voz en un Estado capturado.

Gane quien gane por unas décimas en el conteo oficial de la ONPE, el veredicto de esta jornada es contundente: el aparato estatal está fracturado. La solución no vendrá de un mesías en Palacio ni de la inacción en redes. Salir de esta crisis estructural nos exige pasar a un humanismo activo donde la sociedad civil organizada tome el control de su destino.

Por esta razón, desde hoy activo la convocatoria a la gran Coalición Ciudadana. Hago un llamado directo a la juventud profesional, a la academia, a la empresa formal y a las organizaciones de base para tejer, a través de una Mesa de Integración, la cohesión social que la demagogia nos quiere arrebatar. No seremos espectadores de la demolición de la patria; vamos a liderar su reconstrucción desde las bases. Al asedio radical se le responde con la fuerza imbatible de la legalidad y la ciudadanía despierta.

(*) Marketing 5.0 I Análisis Político Moderno I Humanización con Propósito

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