Opinión

Ni dictadura ni anarquía: vamos por la democracia

Por: César Sandoval

El Perú, en los últimos años y décadas, ha venido experimentando confrontación, violencia, anarquía, improvisación, dictaduras y pretensiones de golpe de Estado. Todo eso ha retrasado el futuro de las generaciones que nos van a suceder; pero además ha postergado la reconstrucción democrática, la estabilidad, el crecimiento y la justicia social, retrasando y paralizando proyectos de infraestructura agraria como CHAVIMOCHIC III, Majes Siguas II, Alto Piura, CHINECAS, Lago Titicaca y otros proyectos estratégicos que generan producción y empleo. 

No hablamos solo de obras paralizadas, sino de agricultura olvidada que resta a la seguridad alimentaria y de inestabilidad que desalienta la agro exportación dejando de generar divisas; pero también de limitantes del desarrollo rural y de empleo que se incrementa con regiones que siguen esperando agua, desagüe e infraestructura básica. No hay justicia social sostenible sin crecimiento, inversión y empleo. Pero tampoco hay crecimiento legítimo cuando la riqueza se concentra, el trabajo se precariza y millones de ciudadanos continúan en la pobreza y extrema pobreza.

 Sin inversión privada no tenemos posibilidad responsable de generar empleo sostenible. Entonces, más allá de izquierdas o derechas, pensemos en el desarrollo de nuestra nación postergada. El país ya no está para crecer 3.3% o 3.5% anual; el Perú debe entrar en consolidación institucional, democrática y con independencia de poderes, para llegar a un crecimiento de 7% u 8%, que sí es posible. Pero eso será posible respetando la Constitución, el Estado de derecho, los contratos y la voluntad soberana del pueblo, recordando que el Estado tampoco puede seguir siendo un espectador torpe ni una maquinaria burocrática que estorba al ciudadano honesto y se arrodilla ante el corrupto. La democracia nos garantiza las libertades. 

Apostemos por ella para tener un país libre, laborioso, con proyección y futuro. La globalización nos ha enseñado que no hay fronteras. Las inversiones, vengan de Estados Unidos, Asia, Europa o de donde vengan, deben ser bienvenidas si vienen a producir y generar empleo con pleno respeto a los parámetros ambientales mínimos. El Perú tiene materia prima, clima, recursos y oportunidades. Los inversionistas del mundo han puesto sus ojos en el Perú. ¿Qué necesitan? Confianza y respeto a los derechos adquiridos. Los candidatos que van a segunda vuelta deben han intentado obtener la confianza ciudadana. 

El segundo paso es la unidad nacional. Debemos estar unidos para combatir la delincuencia y el crimen organizado, porque eso también espanta la inversión. La lucha no es contra nosotros mismos; la lucha es contra la pobreza, contra el crimen organizado y contra el desempleo. Esas son las tareas: consolidación democrática, libertades garantizadas, respeto a la Constitución y al Estado de derecho. Quien gane debe convocar incluso a quien combatió políticamente. Solo así generaremos estabilidad y menos improvisación. Este domingo elegiremos a quien servirá a la república. 

Por eso el voto no debe ser un acto de miedo, odio o resignación, sino una exigencia de rumbo. Ni crecimiento sin justicia, ni justicia sin producción. Ni Estado ausente, ni Estado arbitrario. Democracia con autoridad, inversión con responsabilidad, libertad con igualdad de oportunidades y justicia social con disciplina y trabajo. Ni dictadura ni anarquía. Vamos por la democracia. 

(*) Abogado y exministro de Transporte y Comunicaciones. 

* La Dirección periodística no se responsabiliza por los artículos firmados

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