Nueva alternativa terapéutica para pacientes con epilepsia focal llega al Perú

La epilepsia continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública en el Perú. Se estima que cerca de 500 mil personas viven con esta enfermedad neurológica crónica en el país, cuya prevalencia fluctúa entre 11,9 y 32,1 casos por cada mil habitantes, una tasa superior a la registrada en diversas regiones de Norteamérica y Europa.
De acuerdo con especialistas, aunque alrededor del 70% de los pacientes logra controlar adecuadamente sus crisis mediante tratamientos farmacológicos convencionales, existe un grupo importante que continúa presentando episodios recurrentes pese al uso de medicamentos. Esta condición, conocida como epilepsia farmacorresistente, afecta aproximadamente al 30% de las personas diagnosticadas, lo que representa alrededor de 150 mil pacientes en el país.
En este contexto, el sistema de salud enfrenta el reto de ampliar las alternativas terapéuticas disponibles para quienes no responden de manera satisfactoria a los tratamientos tradicionales. Recientemente se anunció la llegada al mercado peruano de XCOPRI® (cenobamato), un medicamento indicado para el tratamiento de crisis focales en adultos, cuya incorporación busca ampliar las opciones de manejo para pacientes con epilepsia de difícil control.

La llegada de XCOPRI® al Perú fue impulsada por Eurofarma, laboratorio farmacéutico con presencia en diversos países de América Latina, que recientemente ha ampliado su portafolio de tratamientos especializados para enfermedades neurológicas.
La epilepsia focal constituye una de las formas más frecuentes de la enfermedad y se caracteriza por crisis que se originan en una zona específica del cerebro. Cuando estas no logran ser controladas adecuadamente, pueden generar importantes consecuencias en la vida cotidiana de los pacientes, afectando su desempeño académico, laboral, social y familiar.
Diversos estudios clínicos internacionales han evaluado la eficacia del cenobamato en pacientes con epilepsia focal farmacorresistente. Los resultados reportan reducciones significativas en la frecuencia de las crisis y, en algunos casos, periodos prolongados sin episodios convulsivos. Investigaciones posteriores realizadas en entornos de práctica clínica habitual también han mostrado beneficios sostenidos en pacientes que no habían logrado un control adecuado con terapias previas.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que ningún tratamiento ofrece resultados universales y que la elección terapéutica debe realizarse de manera individualizada, considerando las características clínicas de cada paciente, su historial médico y la evaluación de un neurólogo.
Más allá de los avances en medicamentos, la epilepsia sigue enfrentando importantes barreras de atención en el Perú. Entre ellas destacan la escasez de neurólogos especializados fuera de las principales ciudades, las dificultades para acceder a tratamientos de alta complejidad y el diagnóstico tardío en algunas regiones del país.
Asimismo, factores como las secuelas de accidentes de tránsito, las infecciones del sistema nervioso central —incluida la neurocisticercosis— y las limitaciones en el acceso a controles prenatales adecuados contribuyen a la elevada carga de la enfermedad en determinadas zonas del territorio nacional.
Los medicamentos más utilizados actualmente para el tratamiento de la epilepsia en el sistema de salud peruano incluyen ácido valproico, carbamazepina y lamotrigina. Aunque estas terapias permiten controlar las crisis en una proporción importante de pacientes, los casos farmacorresistentes suelen requerir estrategias complementarias, entre ellas nuevos fármacos, tratamientos combinados o procedimientos especializados como la cirugía de epilepsia en pacientes seleccionados.
A las dificultades médicas se suma el impacto social de la enfermedad. Diversas organizaciones y entidades sanitarias han advertido que las personas con epilepsia continúan enfrentando estigmas y situaciones de discriminación en ámbitos educativos, laborales y comunitarios. Estas barreras pueden afectar su calidad de vida tanto como las propias crisis epilépticas.
Por ello, especialistas coinciden en que el abordaje de la epilepsia debe contemplar no solo la incorporación de nuevas alternativas terapéuticas, sino también políticas públicas orientadas a fortalecer el acceso a especialistas, promover el diagnóstico oportuno, garantizar la continuidad de los tratamientos y reducir la brecha de atención que aún persiste en diferentes regiones del país.
La disponibilidad de nuevas opciones como XCOPRI® se suma a los esfuerzos por mejorar el manejo de una enfermedad que afecta a cientos de miles de peruanos y que continúa representando un importante desafío para los sistemas de salud de América Latina.

