Especialistas del INSN salvan piernas de voleibolista tacneña de 13 años tras cuatro cirugías de alta complejidad
Adolescente tacneña sueña con convertirse en la segunda “zurda de oro” del Perú

Nunca perdió la sonrisa. A pesar del dolor, las múltiples intervenciones quirúrgicas en ambos miembros inferiores y la incertidumbre que siguió a un grave accidente de tránsito en su natal Tacna, Kristel Corina A. M. (13) afrontó cada día con valentía y aferrada a un sueño: volver a caminar y seguir jugando vóley para convertirse en la segunda “zurda de oro” del Perú.
Hoy, después de 50 días de hospitalización en el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) Breña, la adolescente tacneña regresa a su casa tras recuperar la funcionalidad de sus miembros inferiores gracias al trabajo conjunto de un equipo multidisciplinario del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados.
Kristel ingresó al INSN el 14 de abril pasado con severas lesiones por atrición (aplastamiento) en ambas piernas, que comprometían piel, músculos, tendones e incluso zonas óseas expuestas. La magnitud de las lesiones hacía temer la pérdida de ambos miembros inferiores. Ella fue referida de un hospital de su región.
Desde su llegada, médicos especialistas, licenciadas en enfermería, técnicas de enfermería, psicólogas, trabajadoras sociales, terapistas y voluntarias trabajaron de manera coordinada para acompañar a la adolescente y a su familia durante todo el proceso de recuperación.
El Dr. Rubén Huamaní, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, explicó que el equipo realizó una planificación quirúrgica minuciosa para preservar las extremidades y favorecer una recuperación funcional.
“Durante su hospitalización la paciente fue sometida a cuatro procedimientos quirúrgicos. Inicialmente se realizó una limpieza quirúrgica y cobertura temporal con xenoinjerto (trasplante de células, tejidos u órganos entre individuos de diferentes especies). Posteriormente se efectuó un colgajo muscular para cubrir estructuras profundas expuestas. En una tercera intervención se colocó dermis artificial para favorecer la regeneración de los tejidos, y finalmente se realizó un injerto de piel obtenido de la propia paciente para completar la reconstrucción”, señaló el especialista que lideró el equipo multidisciplinario.
El Dr. Huamaní resaltó que se utilizó tecnología de vanguardia como ha sido el uso de matrices dérmicas en la cobertura extensa de las lesiones cubierta íntegramente por el Seguro Integral de Salud (SIS). Este material especializado actúa como una matriz biocompatible que permite la formación de nuevo tejido y constituye una alternativa fundamental en lesiones extensas y profundas.
“La evolución fue favorable. Hoy las tres capas de la piel han sido reconstruidas satisfactoriamente y la paciente se encuentra en condiciones de continuar su recuperación fuera del hospital. Queremos que vuelva a hacer su vida normal, a caminar”, añadió el especialista.
Pero la recuperación de Kristel no ocurrió únicamente en el quirófano.
Durante estos casi dos meses, el personal de enfermería estuvo presente las 24 horas del día, realizando cuidados especializados de heridas, vigilancia clínica permanente, administración de tratamientos, educación a la familia y acompañamiento emocional en los momentos más difíciles. A ello se sumó el soporte brindado por psicología, trabajo social, rehabilitación y voluntariado, que contribuyeron a fortalecer el aliento de la adolescente y de sus padres, refirió la Lic. Edith Sánchez Medina, Jefa Enfermera del Servicio de Quemados.
“QUIERO SER LA SEGUNDA ZURDA DE ORO”
Mientras se recuperaba, Kristel nunca dejó de pensar en el vóley. Integrante de una academia deportiva en Tacna, sueña con vestir algún día la camiseta de la Selección Peruana. “Admiro mucho a Cecilia Tait. Ella fue la zurda de oro y yo quiero ser la segunda. Quiero volver a jugar vóley y hacer campeón al Perú”, comentó con entusiasmo.
Actualmente, la adolescente continúa su proceso de rehabilitación física para recuperar progresivamente la fuerza y movilidad. También espera con ilusión regresar a su hogar para reencontrarse con su familia, sus amigos y su mascota Rabúl.
Por su parte, Erasmo Apaza, padre de la paciente, también destacó el compromiso del equipo de salud. “Nos vamos profundamente agradecidos. Cuando llegamos teníamos mucho miedo porque mi hija podía perder sus piernas. Aquí encontramos profesionales con gran calidad humana que lucharon junto a nosotros para que eso no ocurriera”, señaló.
El accidente ocurrió cuando Kristel fue impactada por un camión de carga frente a su academia de vóley, en Tacna, mientras regresaba de comprar agua. Sus padres presenciaron el hecho. Hoy, semanas después de aquel momento que cambió sus vidas, la adolescente vuelve a casa con sus piernas, con nuevos sueños y con la determinación de seguir adelante
