Opinión

Noicos

Por: Ántero Flores-Aráoz Esparza

En estos días previos a la segunda vuelta electoral es conveniente reflexionar que ella es para escoger la plancha presidencial que podrá llevarnos por el camino del desarrollo, crecimiento, mejoría económica, empleo y bienestar, o directamente al despeñadero por aplicación de medidas que ya han fracasado en el mundo y de las que somos testigos, sobre todo las acontecidas en nuestro hemisferio americano, como por ejemplo en la Bolivia de Evo Morales y sus seguidores, en la Cuba de los hermanos Castro y sus sucesores, en la Nicaragua de Ortega, pero por sobre todo en la Venezuela de Chávez y de Maduro, de donde huyeron aproximadamente ocho millones de venezolanos buscando nuevos horizontes, de los cuales no menos de un millón y medio migraron a nuestro querido Perú y los vemos por calles y plazas tratando de sobrevivir.

Son días aciagos por la preocupación de los ciudadanos, entendible por cierto, pues nos estamos jugando el destino del Perú y de sus habitantes, por lo que deberíamos asumir un apostolado cívico para que nadie deje de concurrir a las urnas y asumir su obligación legal, cívica y moral de depositar el voto escogiendo entre los dos candidatos presidenciales, esto es, el del desarrollo o el del fracaso.

Hemos dicho y no nos cansaremos de repetirlo, que no es cuestión de “sacar las nalgas de la jeringa” y no asumir responsabilidades acogiéndonos a la ausencia en las urnas, viciar el voto o votar en blanco, que si bien son alternativas legalmente aceptables, no tienen validez cívica ni ética. Algunos podrán decir: ninguno de los candidatos me convence. Bueno, pues, no votes por el mejor sino por el que consideres menos malo, pues perfección no encontrarás en el mundo en que vivimos.

Ya se ha podido advertir en los debates técnicos y en el presidencial quién sabe y quién vende humo o cebo de culebra. También quién o quiénes actuaron con transparencia y a quienes se les veía el fustán de segundas intenciones, pero además intenciones non sanctas.

Muchos, para esconder sus temores respecto al futuro, parecerían solazarse en ver visiones donde no hay segundas intenciones. Por ejemplo, por casi todas las redes narrando supuestas confabulaciones y conspiraciones del presidente José María Balcázar en un antiguo, conocido y céntrico restaurante de Miraflores. Para complotar nadie va a ir, por el amor de Dios, a un restaurante-café aledaño a la plaza más importante del distrito miraflorino.

Otros, también en estado noico (paranoico), dicen que ya comenzamos a apartarnos del hemisferio occidental, al haber terminado las funciones de nuestro excelente embajador en los Estados Unidos de América, pero olvidan que todos los embajadores que no son diplomáticos de carrera deben dejar el cargo a más tardar al término de la gestión de los gobiernos que los nombraron, lo que acaba de suceder en una segunda oleada de ceses diplomáticos por tal motivo.

Dejen de hacer conjeturas absurdas y empleen su tiempo mejor, como bien podrían hacer cotejando los planes de gobierno de ambas candidaturas para inclinar a los indecisos hacia la ecuación deseable, como es y lo seguiremos repitiendo: inversión = trabajo = bienestar.

(*) Expresidente del Consejo de Ministro

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