Opinión

Ignacio I de Hamburgo

Por: Hans Berger

Lo logrado por Ignacio Buse en el ATP 500 de Hamburgo es uno de los momentos más importantes de nuestro tenis en las últimas décadas. Ha sido la gran sensación del torneo alemán, dejando en el camino a jugadores de mayor experiencia y consolidándose como la nueva referencia sudamericana del circuito ATP. La campaña de Buse en Hamburgo tuvo todos los ingredientes de una historia memorable. En la primera ronda, eliminó al vigente campeón, el italiano Flavio Cobolli, por 6-2 y 7-5. Luego derrotó al checo Jakub Mensik por 6-0 y 6-3. Demostró su calidad y temple en el partido de cuartos de final ante el francés Ugo Humbert. Había perdido el segundo set y estuvo 3-0 abajo en el tercero. Reaccionó con enorme fuerza, logrando un triunfo histórico. Esa victoria le permitió meterse entre los cuatro mejores del certamen.

 En semifinales, volvió a ofrecer una exhibición de tenis ofensivo y derrotó al estadounidense Aleksandar Kovacevic por 6-1 y 6-4. La victoria le dio acceso a la primera final ATP de su carrera y lo convirtió en el primer peruano en alcanzar una definición ATP desde 2007. En la final se enfrentó al estadounidense Tommy Paul, al que venció en tres sets. El primero lo ganó 7-6, el segundo lo perdió 6–4 y en el tercero y definitivo se impuso 6–3. Nacho ha mejorado mucho su servicio. También destaca la calidad de su revés, su movilidad y capacidad para competir bajo presión. 

La historia de nuestro tenis tiene capítulos importantes y Buse empieza a escribir el suyo junto a nombres legendarios. Los peruanos que han logrado conquistar títulos ATP en singles son Jaime Yzaga, ganador de ocho torneos, Pablo Arraya, campeón en Burdeos en 1983 y Luis Horna, quien obtuvo dos títulos ATP, además conquistó Roland Garros en dobles en 2008. No podemos dejar de mencionar al gran Alejandro Olmedo, que triunfó en Wimbledon y ganó la Copa Davis integrando el equipo de EE.UU. 

La historia de nuestro tenis tiene capítulos importantes y Buse empieza a escribir el suyo junto a nombres legendarios”. 

Finalizado el partido, Nacho tomó el Pabellón Nacional y fue a sentarse a meditar sobre el gran triunfo que había logrado y procesar la emoción del momento. En la premiación agradeció a las personas que están a su lado y dijo que extraña mucho el Perú y que no ve las horas de regresar a la patria. Después de muchos años de espera, el tenis peruano vuelve a mirar al futuro con optimismo. El responsable de esa ilusión tiene nombre y apellido: Ignacio Buse. En cada actuación Buse demuestra su amor a nuestro país dando todo por él. Todos debemos hacer lo mismo. El primer paso es unirnos para lograr el siete de junio un resultado que nos permita seguir creciendo y no retroceder. 

(*) Periodista deportivo 

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