Periodista Diana Arenas presenta su poemario «Palabras llanas»
Ópera prima nacida de un largo período de oscuridad emocional que su propio subconsciente se negó a seguir guardando

Hay libros que se escriben con disciplina y hay libros que estallan. Palabras Llanas, la ópera prima de Diana Arenas, pertenece sin duda a la segunda categoría. Esta periodista peruana no eligió la poesía: la poesía la eligió a ella, y lo hizo de la manera más inesperada y más urgente posible, tras más de una década de silencio emocional que su propio subconsciente decidió, un día, romper por la fuerza.
Durante años, Diana Arenas guardó para sí misma todo lo que dolía. No hablar de sus propios sentimientos, fingir que todo marchaba bien, fue una estrategia de supervivencia que funcionó hasta que dejó de funcionar. «Un día simplemente tuve la imperiosa necesidad de escribir. Busqué un lapicero y un papel desesperadamente, como quien siente que está muriendo de sed y busca un vaso de agua», recuerda. Ese primer poema, confiesa, «salió como expulsado por un cohete».
Lo que emergió de ese momento inaugural fue Cemento, el poema que mejor retrata años de palabras tragadas y emociones guardadas:
Cemento fresco dentro de mi boca
blanda masa que se apelmaza a cada lapso de silencio
mientras intento
inútilmente
poner la lengua donde no estorbe.
Ahora es una piedra dentro de mi boca
acoplada a cada resquicio.
Las palabras han quedado para siempre
sepultadas.
A partir de ese primer estallido, los poemas no dejaron de llegar, uno tras otro, a distintos ritmos, pero todos encontrando la luz en un papel o en la pantalla de su laptop. «Los nacimientos fueron distintos», dice Diana, «pero todos son hijos legítimos de mis sentimientos». La decisión de publicar fue también, en el fondo, una decisión de coherencia: «Guardar mis poemas en el cajón de mi cómoda también hubiera sido callar, y ya era muy obvio que algo dentro de mí necesitaba hablar».
Lo que ocurrió tiene, según la propia autora, una explicación casi geológica: «Años de energía no liberada se acumularon hasta que inevitablemente, al llegar a un límite de almacenamiento, todo explotó. Exactamente como el proceso de un sismo. Lo mío fue un terremoto». Una metáfora que no es solo poética sino también biográfica: Diana Arenas formada en el periodismo, acostumbrada a escribir notas, entrevistas y reportajes, se encontró de pronto haciendo algo completamente nuevo y extraño para ella. Tardó un tiempo en entender que era un proceso natural. Cuando lo entendió, ya tenía un libro.
Palabras Llanas se organiza en cinco partes —Pesares, Hábitat, Liberación, Expresión y Núcleo— y traza un recorrido profundamente humano: del dolor a la familia, de la soledad a la paz de la naturaleza. El poeta y prologuista Alejandro Medina Ycochea lo describe como «un buen libro de poesía que transmite eficazmente emociones» y destaca en Diana «una voz propia» junto con un dominio de las figuras literarias que otorgan musicalidad y densidad a sus textos.
Diana Arenas ya recorre ferias independientes llevando su libro directamente a los lectores. No busca etiquetas ni grandezas. Solo quiere que lean lo que escribe. “No es importante que les guste, basta con que lo lean”, afirma. Una postura que solo puede venir de alguien que lleva años en el periodismo entendiendo que lo único que importa es que el mensaje llegue.

