
El día de los presos palestinos a manos de la salvaje y genocida ocupación de Israel se celebra cada año el 17 de abril para denunciar ante el mundo las continuas y brutales violaciones a sus derechos humanos empeorando cada día sus condiciones “de vida”. Desde el inicio del genocidio en Gaza, el hambre, el aislamiento, la humillación, la tortura y el pavor se han convertido en realidades constantes para mujeres y niños palestinos en las cárceles del terror de Israel.
Más de 700 mujeres palestinas han sido detenidas en Cisjordania ocupada, Jerusalén Este y Gaza desde que comenzó el genocidio contra los palestinos en octubre de 2023. Aproximadamente 90 palestinos han fallecido bajo custodia israelí desde octubre 2023, mientras el sistema internacional no funciona, y la gente pierde la esperanza de vivir.
En el caso de las mujeres sometidas a ilegal detención israelí, los problemas de salud persisten. A las injustas prisioneras de guerra se les niega la posibilidad de ducharse y de llevar ropa limpia, se les priva del sueño y se las alimenta poco y mal, recibiendo a menudo unos trozos de pan y unas cucharadas de fruta o yogurt al día, mientras los ácaros de la sarna se les clavan en la piel.
Al más puro estilo nazi de los campos de concentración y exterminio hitleriano, como Auschwitz, Dachau, Mauthausen, Buchenwald, y sobre todo Ravenbruck (que fue un campo de concentración y exterminio contra las mujeres), aunque parezca contradictorio y paradójico, el Estado genocida de Israel aplica sin piedad ni remordimiento el mismo holocausto del que fueron víctimas sus ancestros. Parece que no han aprendido nada.
Ni qué decir del carnicero asesino que ostenta el cargo de primer ministro, Benjamín Netanyahu que es el que dirige y da las órdenes de este holocausto, que ya en menos de tres años ha matado más de 70 mil palestinos, la mitad de ellos niños y mujeres, además de la destrucción de la infraestructura en Gaza – Palestina. La investigadora, Dalal Bajes, profesora visitante en la Universidad de California de Berkeley ha señalado que: “desde el inicio del genocidio contra los palestinos por parte de Israel en 2023, y en medio de la normalización de la detención prolongada las presas pasan un régimen de incomunicación, de denegación del acceso a la asistencia letrada y amenazas de violación del ejército israelí. La prisión les arranca todo, su derecho a la dignidad”.
Han declarado muchas de ellas incluyendo niñas, que: “ya no viven el tiempo, simplemente miran fijamente el vacío”. La ausencia de libros, periódicos, noticias o rutinas transforma el tiempo en una fuerza opresiva. A qué punto habrá llegado el odio, la maldad y la crueldad del estado sionista y perverso de Israel que hace unos días soldados israelís destruyeron una estatua de JESUCRISTO en el sur del Líbano después de su ilegal ocupación y bombardeo. La comunidad internacional está en la obligación legal y moral de detenerlos y juzgarlos.
(*) Exvicepresidente del Perú
