Muchos candidatos, pero pocas propuestas en debate presidencial
Paz de la Barra pidió perdón a su esposa y Belmont perdió tiempo en recordar que fue alcalde

El segundo día del ciclo de debates organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), a través del programa “Voto Informado”, fue calificado como aburrido por periodistas y analistas políticos, pues la mayoría de los candidatos presidenciales convocados expusieron propuestas populistas y aprovecharon para recordar hechos del pasado.
Álvaro Paz de la Barra (Fe en el Perú) inició su exposición con un asunto personal: “Gracias a Dios por esta valiosa oportunidad porque puedo pedir perdón públicamente a la madre de mi hijo, Sofía Franco, por esas palabras desafortunadas que tuve el año 2021”. Entre sus propuestas, planteó una “revolución vecinal” con ronderos y comités de defensa, prometiendo pacificar el país en 100 días y aplicar un estado de excepción contra corruptos y criminales.
Por su parte, Ricardo Belmont Cassinelli (Obras), se esmeró en afirmar que tiene experiencia porque fue alcalde de Lima en dos periodos y que fue halagado por Luis Bedoya Reyes. Entre sus pocas propuestas figuran la instalación de centros de auxilio rápido el reordenamiento del sistema de justicia.
Charlie Carrasco (Unido Perú) planteó medidas de mano dura: cadena perpetua, retorno de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP), creación de un Comando de Inteligencia y Contrainteligencia, así como la expulsión de extranjeros indocumentados en 48 horas. También ofreció beneficios a rondas campesinas y docentes contratados, además de exigir trabajo obligatorio a los presos. Francisco Diez Canseco (Perú Acción) sugirió la creación de un Consejo Nacional de la Moral Pública elegido por voto popular, además de fortalecer juntas vecinales y combatir la corrupción en la Policía. Fiorella Molinelli (Fuerza y Libertad) centró su discurso en la lucha contra las mafias y advirtió a los electores: “No vendas tu voto por un taper o un tiktoker”.
Armando Massé (Partido Democrático Liberal) denunció la precariedad salarial de los policías y planteó unir fuerzas de seguridad y justicia con rondas campesinas. George Forsyth propuso que las Fuerzas Armadas controlen las cárceles y reforzar el programa Barrio Seguro.
A su vez, Carlos Espá habló de construir seis penales de máxima seguridad, privatizar cárceles y enfrentar la minería criminal. En tanto que Carlos Jaico planteó derogar leyes “procrimen” y reorganizar la PNP en tres cuerpos: Guardia Civil, Guardia Republicana y Policía de Investigaciones.
