Opinión

José Jerí y la arquitectura de la transición

Por: Alicia Barco Andrade

La llegada de José Jerí a la presidencia en octubre de 2025 marcó un giro radical en la comunicación política peruana. Tras años de liderazgos basados en la confrontación o el carisma emocional, la actual gestión ha optado por un modelo de “presidente-gerente”. Desde el marketing político digital, no estamos ante una búsqueda del like fácil, sino ante una estrategia de «transitabilidad” diseñada para enfriar el clima político tras la crisis.

La predictibilidad como activo de marca

En un entorno saturado de “indignación algorítmica”, Jerí ha identificado que su activo más potente no es la elocuencia, sino la predictibilidad. Para el mercado político de hoy, ser predecible es un valor de lujo que otorga un “respiro” a la imagen país. Esta narrativa de “pasos técnicos” permite que la ciudadanía perciba una marcha administrativa constante, separada del ruido de las controversias políticas.

Marketing territorial y la “cápsula de seguridad”

Uno de los pilares de esta arquitectura es el uso de la estructura nacional de Somos Perú. Jerí está aplicando un marketing territorial donde sus alcaldes y gobernadores funcionan como una red de resonancia para validar políticas de seguridad ciudadana. Al enfocarse en formatos digitales cortos que muestran resultados operativos en tiempo real, el Gobierno construye una percepción de presencia que el electorado demanda. Es, en esencia, un intento de recuperar el “ADN fundacional” de orden y firmeza del partido.

El blindaje institucional y la salida técnica

Frente a crisis reputacionales como los casos de “mochasueldos” o la impunidad parlamentaria, la gestión aplica una técnica de “Diferenciación de Marca”. Como bien señala el Dr. Carlos Mesía, en un Estado de Derecho la responsabilidad penal es personalísima. Bajo esta lógica, Jerí evita que la investidura presidencial se degrade en el “barro” de las denuncias individuales del Legislativo, manteniendo una neutralidad activa que prioriza la continuidad institucional por encima del escándalo mediático.

El desafío de Jerí no es ser el líder más popular, sino el “conductor designado” que entregue el país en orden en 2026. Su éxito radica en la “economía del error”: cometer menos equivocaciones para navegar una transición compleja. Si la Constitución es el marco de este proceso —como conversamos siempre en el equipo del Dr. Mesía—, la comunicación estratégica es el aceite que permite que la democracia peruana siga funcionando

(*) Líder 5.0: mujer política del siglo XXI. Experta en marketing político digital.

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